Agentes Privados De Aduana Valparaiso

agentes privados de aduana valparaiso - transparencia en chile

Este reclamo tiene más de seis meses de antigüedad
Miércoles 17, December 2008, Número de Reclamo: 48747 Foro Reclamos.cl
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La Odisea de una Retornada al Querido Terruño…

A Quienes Competa e Interese, de una Chilena Desesperada y Triste:

Mi nombre es Alejandra Catalán, Rut. 6.657.531-4 ciudadana chilena, de profesión periodista, que ejercí en Australia por muchos años, sobretodo en medios relacionados con nuestro país, como radio Austral, residente en dicho país por más de 34 años, después de los cuáles retorné a Chile cargada de sueños, el 9 de julio del 2006, sueños que a poco andar se derrumbaron, dejándome sumida en la indignación y la pena. La causa de lo anterior paso a explicarla a continuación:

Al momento de retornar a Chile, embarqué mis cosas, a través de la empresa marítima Lión Express, cosas que con tanto esfuerzo adquirí a lo largo de mi vida, en un container vía marítima, para retirarlos en Chile una vez arribados. Los artículos embarcados consistían en: 11 cajas especiales para traslado de artículos, en cuyo interior había diversas pertenencias mías, tales como ropa, 5 notebooks en perfecto funcionamiento y declarados, etc. Pagué por dichos artículos la cantidad de $2.700 LSD australianos más impuestos. El valor total aproximado de dichas pertenencias, es de 5 millones de pesos, en moneda nacional.

Una vez arribados a Chile, mis pertenencias fueron despachadas a mi domicilio, a través del señor Rodríguez, siendo recibidas por mi primo señor Eduardo Vásquez, ya que yo no me encontraba presente en dicho momento. Parte de las cajas no eran las originales que yo había embarcado en Australia, y venían mojadas, ante lo cual mi primo le hizo ver al despachador antes mencionado sobre el estado de la carga y no siendo autorizado a revisarlas antes de recibirlas.

Viendo que mi patrimonio material estaba seriamente afectado, lo cual hacía peligrar mi estabilidad económica, comencé a buscar la línea de procedimiento para recibir mis cosas ausentes y obtener una explicación más coherente acerca de las causas que afectaron la normal entrega de mis pertenencias, máxime que poseo la documentación adecuada y los papeles, comprobantes de pago e impuestos respectivos que se necesitan en estos casos, tanto en Australia como en Chile.

Luego de un largo periplo averiguando los pasos necesarios y qué personas estaban encargadas de tomar mi caso y atenderme, partiendo por cartas a la Presidencia de la República y Ministerios, entre ellos el de Relaciones Exteriores y Hacienda, de los cuales obtuve respuestas incompletas o lisa y llanamente inservibles, pude llegar al nombre del Agente de Aduanas a cargo de recibir y administrar el ingreso de mis pertenencias, señor Carlos Calderón.

Dicho personaje, a quién me había sido tan difícil de contactar, al momento de tomar contacto telefónico con él, me citó inmediatamente, informándome que estaba enterado de mi caso, mi celular estaba en los documentos y sin embargo jamás recibí una llamada anteriormente. En dicha reunión, le hice ver mis cargos, agregando que al momento de la recepción de mis cosas, mi primo no fue autorizado a revisarlas ni enterarse de las reales pertenencias contenidas en las cajas en mal estado en las cuales venían, y que gran parte de las pertenencias originales no estaba entre las cajas, una vez revisadas. La respuesta de este Agente de Aduanas, representante del país ante quienes debemos ingresar artículos a Chile, sobrepasa la realidad, pues indicó que "las cajas originales se habían mojado al subir la marea", por tanto parte del contenido se habría "arrojado al mar". Por supuesto, finos gobelinos, los notebooks, y otros artículos de alto valor, eran parte de lo que se "había arrojado al mar".

Debo señalar que dicho personaje, lejos de ser una persona atenta y dispuesta a atender debidamente a quienes, por obligación y ética está señalado, me trató en forma grosera y matonesca, agregando comentarios en contra de mi persona, tales como: "¿qué te creís tú, qué vení a resolver la delincuencia en Chile?", u de esta índole:" al final todos los chilenos que traen cosas a Chile se aburren, y las cosas que se quedan aquí en las bodegas, las vendemos"… Tras dicha reunión, en tres oportunidades dicho sujeto me invitó a ver personalmente las bodegas a su cargo, porque "podrían haber cosas suyas", pero que debería ir sola, enfatizando dicha condición, de forma que me llamó a la alarma y sospecha.

Ante tal respuesta, abusiva y descarada, me dirigí a la cámara de diputados, con la esperanza de obtener ayuda y asesoría, esfuerzo que resultó infructuoso, a pesar de haber contactado al señor Patricio Walter Prieto, Presidente, y a la Senadora Soledad Alvear, tras largas jornadas de espera e insistencia.

Me vi obligada entonces a acudir a la prensa, en busca de mayor cobertura, pues empecé a entender la forma de llamar la atención que se necesita en mi país, para ser atendida. Tras la publicación de mi reclamo, a esas alturas desesperada, fui contactada por un alto funcionario de estado, el señor Daniel Vergara Donoso, Director de Aduana región de Valparaíso, quién obtuvo mi teléfono por vías alternativas al del diario en donde expuse mi caso públicamente, punto que demuestra que siempre he sido ubicable para cualquier consulta.

Dicha autoridad me dio cita en sus oficinas en Valparaíso, y en dicha reunión, tras tener que repetir por enésima vez mi historia y odisea, me preguntó porqué no lo había visitado antes, lo cual me sorprendió ya que antes, mucho antes, ya había estado en el mismo edificio, siendo en esa oportunidad atendida por la señora Berta Carabantes, Jefa de OIRT Aduana de Valparaíso, y dos Investigadores de la Repartición, quienes aparte de señalarme que yo había sido objeto de una gran estafa, y que el personaje en cuestión estaba haciendo usufructo ilegal de mis pertenencias, pero que mi situación estaba fuera del alcance de la Aduana, y que debía entenderme con el Agente Carlos Calderón directamente, jamás me señalaron acerca de la posibilidad de acudir al jefe máximo regional, ubicable un piso arriba de donde yo me encontraba, como él en persona, y bastante tiempo después me hizo ver.

Tras la reunión con el señor Daniel Vergara, pude entrevistarme con don Fabián Villarroel Ríos, Jefe de Gabinete Director Nacional de Aduana, quien al obtener de mí el nombre del Agente de Aduanas encargado del ingreso de mis pertenencias, consultó en pantalla la situación de dicho Agente, viendo en el acto que tal Agente, a saber, el señor Carlos Calderón, había muerto hacía un par de años, y entonces era su hijo, también de nombre Carlos Calderón, quien se había hecho cargo de la oficina de su padre, cuestión gravísima, pues no estaba autorizado por el estado para desempeñar el cargo, pues se necesitan cursos y permisos especiales, no heredables. A esas alturas, mi conclusión era que tal sujeto, Carlos Calderón, estaba al margen de la ley, pues incluso hay documentos legales de por medio firmados por él, en circunstancias que era su padre quien tenía el cargo de Agente. Actualmente Carlos Calderón está inubicable en Chile, y por terceros he podido averiguar que se encuentra en Inglaterra.

En un resumen, que en caso alguno puede reflejar el sufrimiento que estos abusos han provocado en mí y en mi patrimonio económico, cuyas consecuencias a lo largo de estos años son extensas, por haberme imposibilitado empezar un negocio honrado que planeaba establecer en Chile a mi regreso, con el consiguiente empleo de chilenos, pago de impuestos, etc. Puedo señalar y subrayar lo siguiente:

-1 Las cosas no llegaron tal como fueron embarcadas y debidamente documentadas en Australia.

-2 Su despacho careció de documentación seria que avalara la integridad de lo recibido.

-3 Lo recibido en modo alguno refleja el monto y cantidad total de los artículos involucrados.

-4 El Agente de Aduanas falleció hace ya algunos años, habiendo aquí posiblemente una suplantación de identidad que supone graves consecuencias legales.

-5 Que la documentación que el hijo de Carlos Calderón, del mismo nombre, envió en su oportunidad a las autoridades respectivas, no tiene relación alguna con mi persona, además de ser documentos del año 2007, siendo que mis cosas arribaron a Chile el año 2006 habiendo entonces escondido o perdido mis documentos reales, pretendiendo confundir a la autoridad y tratando de dejarme en una situación de falsedad que no es sostenible, dada la documentación de que dispongo.

-6 Qué la indolencia de nuestros representantes y la burocracia excesiva que aún reina en nuestro país, como una grave lacra de tiempos supuestamente pasados, esconde ineptitudes a la hora de vigilar y supervisar el comportamiento de funcionarios privados y estatales, dejando las puertas abiertas a actos delictivos y estafas, que representan graves fallas en el sistema, los cuales me han perjudicado abiertamente, siendo importantísimo señalar que la hora de las verdades, estafas como la que yo he tenido que sufrir, son mucho más comunes de lo que muchos en el gobierno quisieran reconocer y que afectan a muchos chilenos honrados y trabajadores que con esfuerzo regresan al terruño, trayendo divisas y conocimientos que siempre pueden ser útiles en su conjunto para el desarrollo de nuestra nación, pero que finalmente recibimos el tristemente célebre "pago de Chile".

-7 Qué es falso que en su momento no pude ser ubicable por el Ministerio de Hacienda, ya que siempre mi teléfono privado y mi correo electrónico han estado a disposición de las respectivas entidades involucradas.

-8 Que en vista de los resultados infructuosos, y tras largos tres años de sufrimiento y búsqueda de responsabilidades, me he visto en la obligación de denunciar estos hechos a la justicia, con la figura legal de "Denuncia por robo y estafa" en la Brigada Investigadora de Delitos Económicos Metropolitana, y enviada a la Fiscalía Centro Norte de Santiago. Esta nueva etapa en mis gestiones por obtener reparación económica por la estafa sufrida, significará indudablemente, una nueva larga espera en busca de justicia.

-9 En Chile se habla de transparencia y desgraciadamente esta lleno de corrupción especialmente en los departamentos privados de Aduana que supuestamente el Estado de Chile debiera tener una estricta fiscalización de estos sujetos, no soy la única afectada en este País transparente somos muchos los afectados y nadie se hace responsable por lo que sucede porque los fiscales le tienen temor por la seguridad que les puede afectar en sus cargos.

Se adjuntan, según se necesite, toda la documentación involucrada en este caso, la cual está en mi poder.

Sin otro en particular, y dirigida esta carta a quienes deseen mejorar este país, me despido atentamente,

Alejandra Catalán, Rut. 6.657.531-4

Mobile : 93254242 Chile

Publicado por: IP 186.9.193.130 el Miércoles, December 17, 2008 - 22:20. La persona que publicó este contenido se ha identificado internamente con su nombre, rut y otros datos aportados voluntariamente. Para tomar contacto con el autor considere las alternativas que se presentan a la derecha del contenido. Las opiniones publicadas por los usuarios del foro no reflejan necesariamente la opinión de los administradores de Reclamos.cl.
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