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gobierno de chile - burocracia en instituciones públicas

Domingo 07, Febrero 2010, Número de Reclamo: 100056

Estimados Lectores

A raíz de la situación que estoy viviendo, quiero contarles mi nada grata experiencia hasta el día de hoy, es un poco larga pero trataré de resumir lo más que pueda. Por razones de privacidad evitaré dar muchos datos. Mi historia puede parecer para algunos "lastimera", pero es mi triste realidad y no quiero provocar lástima, lo único que busco es que algunos que lean esto se den cuenta temprano de que lo que tienen en frente no lo saben valorar.

Tengo 19 años, estoy ad portas de cumplir los 20. Nací y crecí en un hogar en el que reinaba la drogadicción y el alcohol. Mi padre trabajaba de barrendero y mi madre siempre fue dueña de casa. El llegaba todos los días del trabajo a instalarse en la casa a tomar lo que se le pusiera por delante, mi madre lo acompañaba. Desde pequeño me acostumbré a verlos discutir y agredirse mutuamente tanto física como verbalmente. Desde que tengo conciencia, recuerdo que los comentarios de mis padres hacia mi persona eran del tipo "eres lo que nos arruinó la vida". A los diez años, encontrándome en cuarto año básico, decidí escaparme de la casa, pensé que incluso en un orfanato estaría mejor que en esas condiciones, y ya tenía la disposición de que no quería crecer en ese tipo de ambiente. Fui donde mi abuela materna, quién no me conocía ya que no había visto a mi madre desde antes que me tuviera. Las razones del quiebre fueron las mismas: se aburrió de querer sacarla de la droga. Mi abuela, no a regañadientes pero tampoco feliz me acogió y recibió. Lamentablemente duro sólo 2 años. A los dos años de haber llegado a su hogar, ella falleció de un infarto.
Es acá donde empieza la parte importante:
Durante esos dos años que viví con ella, una amiga la visitaba permanentemente, poco a poco nos fuimos teniendo mucho cariño. Ella era viuda, sin hijos, jubilada y toda su familia vivía en Estados Unidos y no tenía contacto con ninguno. Cuando mi abuela falleció, esta señora -llámese Blanquita-, no quiso dejarme volver a mi antiguo hogar ya que sabía las condiciones en que vivían mis padres ni quiso dejarme partir a un hogar de menores, por lo que decidió "adoptarme de palabra". A pesar de todos los comentarios de sus cercanos, la mayoría vecinos, que decían "te matará para quedarse con tus cosas", "te robará el alma por la boca", etcétera, ella, sin ninguna obligación ni presión comenzó a dedicarse a mi como si hubiera sido su auténtico hijo o nieto. Se preocupó de mis estudios, de que fuera al colegio todos los días, con mi ropa bien planchada y limpia, bien alimentado, que hiciera las tareas, fue mi apoderada, me ayudaba en trabajos, etc. Nunca necesitó castigarme ni imponerme tareas, ya que, quizá donde maduré mas pequeño por las condiciones antes dichas, sabía que tenía que responder de alguna manera. Ambos comenzamos a depender mucho de nosotros mismos, ya que desconocíamos el significado de lo que era "familia" y por primera vez en nuestras vidas (con la diferencia que yo tenía 12 y ella 81), sentíamos esa conexión. Ella se convirtió en mi madre. Teníamos una vida bastante tranquila, si bien no vivíamos rodeados de lujos, con su buena jubilación y una casa pagada nos alcanzaba perfectamente para vivir sin preocupaciones. Yo era feliz con el solo hecho de tener educación, comida, techo y a mi "madre" a mi lado. Cuando yo entré a la educación media (en el año 2004), producto de su avanzada edad mi madre comenzó a tener los típicos achaques de la edad. Yo la llevaba al médico, la obligaba a tomarse los remedios y a cuidarse; aunque nunca le gustó el alcohol ni el cigarro, era de esas típicas personas que sabiendo que son diabéticas, hipertensas y con problemas cardiacos abusaba del azúcar, de los dulces, de las frituras y las comidas pesadas. Su salud fue en picada. Varias veces me comentó que quería traspasarme su herencia en vida, a lo que yo me negaba ya que mi interés nunca fue en sus bienes materiales. Recuerdo que muchas veces me dijo: "Cuando yo sea una molestia para tí, cuando ya esté más vieja y te quite mucho tiempo, déjame en una casa de reposo". Yo siempre le dije que mis intenciones eran estudiar, sacar mi carrera, tener un buen trabajo y aprovechar sus últimos años al máximo y que la cuidaría hasta su último día, que era lo mínimo que correspondía hacer después de todo lo que ella hizo por mi.
A principios de diciembre 2009, como todas las mañanas fui a despedirme de ella antes de irme a la Universidad, y la encontré en estado de coma. Llamé inmediatamente una ambulancia y fue derivada al hospital Dipreca, donde le diagnosticaron infarto cardiovascular. Indicaron que quedaría con medio cuerpo paralizado, sin habla y en estado casi vegetal. Días antes de año nuevo la dieron de alta, y me la traje para la casa, donde una vecina que hasta el momento ha sido un siete, me ayuda a mudarla, vestirla, bañarla, alimentarla por sonda gástrica.

A mediados de enero es donde comienza mi calvario, cuando me dirijo al INP -o IPS-, para ver de qué forma puedo ser su tutor para recibir su jubilación, me indican que debo llevar poder notarial para cobrar y percibir ante el IPS. Me dirijo a notaría para hacer las consultas pertinentes, y me dicen que debo presentar Cédula de Identidad vigente y que la persona debe estar consciente de sus actos. Para mala suerte nuestra, la cédula de identidad venció a principios de 2009 y mi madre, como no la ocupaba (su jubilación era depositada en una cuenta del Banco Chile, y se giraba por cajero, hasta que el Banco decidió cerrar la cuenta), no había hecho los trámites para renovar la cédula de identidad. En Registro Civil amablemente me informaron que ofrecían el servicio a domicilio, para lo que tuve que contratar un radiotaxi que fuera a buscar al profesional responsable con el equipo y venir a la casa a realizar el trámite, todo OK. A los días me llama la persona que vino, y me comentó que la cédula no podría emitirse ya que olvidé decir que mi madre tiene nacionalidad norteamericana y que para solicitar cédula debo llevar: Pasaporte norteamericano y una serie de certificados emitidos por Policía Internacional. Pasaporte mi madre no tenía ya que llegó a Chile en el año 1936 y nunca volvió a salir, por lo que esos papeles nunca llegan a salvo a través de los años. Fui a policía internacional para solicitar los certificados, portando la cédula vencida y lo primero que me exigen es "Poder Notarial" y que es imposible realizarlo de otro modo.
Como si fuera poco, el Banco de Chile decide cerrar la cuenta bancaria donde se depositaba la jubilación de mi madre debido a su "avanzada edad", dejando un abundante saldo en su interior. Para retirar esos fondos me exigen poder notarial también.

Estoy en una encrucijada burocrática de la peor crueldad existente. Lamentablemente en esta vida todo gira en torno al dinero, y yo no lo quiero para mi satisfacción personal, todo lo contrario, quiero que los últimos días, meses o años de mi viejita, a pesar de las condiciones en las que quedó (postrada, inmovil y dependiente del resto), reciba todos los cuidados que merece y devolverle de alguna forma la mano. Es lo mínimo que puedo hacer.
Debido a mi corta edad, y a que no puedo trabajar a tiempo completo porque debo cuidarla (el tiempo que trabajo viene a cuidarla nuestra vecina), estoy trabajando como empaque en un supermercado, con lo que recibiré mensual unos ochenta mil pesos. Sé que podré pagar las cuentas básicas por lo menos, pero me preocupa que:
-No podré pagar la cuenta de hospital.
-No podré comprar los medicamentos que recetó el médico (que ascienden a $200.000 mensuales), ni la alimentación especial que se le da a través de la sonda gástrica (Ensure).
Y en resumidas cuentas, no podré hacer que sus últimos momentos sean un poco más gratos y en la tranquilidad y dignidad que ella merecía...
Yo soy una persona joven, puedo darme el lujo de esperar para estudiar, pero mi viejita está viviendo sus últimos momentos y no puede esperar para recibir sus remedios, sus pañales, su alimentación, etc.
A estas alturas, luego de todas las barreras impuestas por la gran Sociedad, desistí de todos los intentos y me dedicaré a cuidar lo que queda de mi viejita.
Tengo el alma partida en pedazos.

Muchos de los que leyeron, y llegaron a este punto, traten de aprovechar al máximo lo que tienen, porque de un día para otro las cosas pueden cambiar drásticamente y la frase "La vida tiene muchas vueltas" resonará en su cabeza en todo momento...
No busco generar lástima, ni menos busco caridad, porque sé que hay gente que necesita más que yo. Sólo busco de este modo desahogar un poco mi dolor, y de cierta forma dejar una moraleja.

Publicado por: IP 201.223.43.240
Domingo, Febrero 7, 2010 - 14:06
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1
Miguel sanfurgo lDomingo 07, Febrero 2010

Lo que yo le puedo sugerir diríjase a la notara que quede
lo mas cerca de su casa y pida hablar con una de las
actuarias y le plantea su situación hay funcionarios
que van a domicilio a sacar firma y tiene el valor
Notarial de poder amplio a su favor lea el poder y
quede específicamente el poder retirar los fondos
del B Chile Suerte el que obra bien en la vida no
le va mal

Miguel sanfurgo lDomingo 07, Febrero 2010

Disculpe, Diríjase a la Notaría

arnoldoJueves 08, Julio 2010
publicado hoy

sr. presidente Piñera me dirijo a usted para preguntarle que paso con la carta que le llevamos los operarios del transporte publico transaraucarias ya que no hemos recebido ninguna respuesta por parte suya y nosotros estamos muy preocupados ya que el paro continua y nuestros sueldos siguen sin ser cancelados y ya no tenemos derecho a salud ya que la dueña de esta empresa nos desconto por planillas la afp, isapre, creditos que no fueron pagados y que detras de cada operario hay una familia que necesita pagar sus cuentas basicas de suministros y creditos existentes y poder alimentarse ya que nos llaman insistentemente de bancos y entidades que entramos a ser morosos, estamos dispuestos a llegar hasta las ultimas consecuencias para ser escuchados y nos estan obligando a tomar medidas mas drasticas como la guega de hambre y otras.

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