sushihana
sushihana - pésima atención
El día 14 de enero del 2009, un grupo de 10 colegas nos dirigimos al restaurant Sushihana ubicado en la Portada de Vitacura para celebrar la partida de un integrante del grupo. Elegimos este lugar en función del prestigio de su marca y a la, hasta entonces, buena atención que habíamos experimentado en visitas anteriores.
De la segunda planta del establecimiento, fuimos la tercera mesa en ocuparse, habiando una pareja y un grupo de 4 personas antes que nosotros. Al garzón que se le pidió la orden, se le dijo que queríamos 2 "barcos", suerte de bandejas de madera en forma de barcos en donde viene la comida, de igual composición, cada uno para ser puesto en cada lado de la mesa. Le dimos la libertad al local para que ellos eligieran con que sushis, sashimis y otros elementos llenar los barcos.
Las bebidas y algunas cosas para picar llegaron sin problemas, con un tiempo no mayor a 5 minutos desde que se ordenaran. El problema ocurrió con la orden principal.
Mientras esperábamos el pedido, el resto de las mesas comenzaron a ocuparse. Al pasar media hora, nos percatamos que órdenes de mesas constituidas en forma posterior a la nuestra empezaban a recibir sus pedidos. Constantemente hicimos gestos a los garzones, los cuales prácticamente no se dignaban a mirar a nuestra mesa, objeto de no recibir nuestros reclamos por la demora. Una hora después de generada la orden, uno de nosotros bajó a la primera planta para expresar nuestro disgusto, y amenazar que si no eramos servidos en forma inmediata, nos retiraríamos del lugar. Un par de minutos después llegó el primer barco, conteniedo sashimis, rollos tempura y sushi envuelto en palta. Este barco fue puesto para que la mitad de la mesa comiera de él, pensando que el siguiente barco fuera para la otra mitad.
Lamentablemente pasáron aproximadamente 25 minutos para que llegara la segunda tanda. Esta no llegó gracias a la proactividad del local. Fue otro de los integrantes del grupo el que tuvo que bajar nuevamente a exigir que se nos llevara lo que faltaba. El garzón se excusó, alegando que la demora se basaba en que no tenían bandejas tipo barco disponibles. Excusa bastante patética.
Finalmente llegó una segunda parte, tristemente totalmente distinta a la primera, y de una calidad y cantidad muy inferior a la precedente. Nuevamente el garzón se excusó, alegando de que, para agilizar la primera entrega, se envió lo que estaba listo en ese momento dejando el resto para la entrega posterior. Esto nunca se nos explicó (recordar que se pidieron 2 barcos iguales, a ser llenados según criterio del local), por lo que parte de la mesa no tuvo oportunidad de comer algunas variedades del primer envío.
En definitiva, el reclamo pasa por los siguientes puntos:
1) Demora injustificada de una hora y media para que llegara nuestra orden.
2) Garzones incompetentes y mojigatos: no tuvieron la capacidad para plantear soluciones, y en mayor medida, trataron de obviar el problema, desentendiéndose de la atención de nuestra mesa por largos minutos.
3) Cero iniciativa del local para compensar por el mal rato vivido. No esperabamos una compensación económica, pero una atención del local hubiera sido suficiente para pasar en parte el mal rato, y así evitar por su lado la potencial pérdida de clientes.
Encuentro inconcebible que un local que se supone tiene prestigio reconocido, caiga en faltas a la atención tan graves. Finalmente una ocasión de celebración se transformó un rato de disgusto, por culpa de un pésimo servicio.
Viernes, Enero 15, 2010 - 12:06
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Creo que si esto le ha pasado solo una vez de las tantas veces que ha ido no lo tome con tanta crudeza y lamentablemente los garzones solo se limitan a llevar sus ordenes y no son quienes las preparan y solo por que ellos ponen la cara piensan que son responsable de todo y peor aun lo tratan muy bajo asi como usted lo ha hecho
Aqui tenemos al típico reclamón soberbio y arrogante, incapaz de afrontar al empleador, y limpiando sus mugrosas manos en los trabajadores (como si en este país fueramos los trabajadores quienes imponen políticas), con cero empatía sólo por el hecho de ir a gastar unos pesos a un restorán. Bueno, como consumidor todos tenemos derecho a una buena atención, sin embargo, cuando el cliente va con una predisposición negativa, los errores o detalles en un servicio suelen sobredimensionarse. Sin duda, en este reclamo se deduce que hubo una mala atención, pero difícilmente podemos creer que no se haya planteado una solución "razonable" pala paliar el mal rato, a menos que, como en muchísimos casos, este sea otro de esos clientes que aparte de comer gratis, deseen un fin de semana con todos los gastos pagados en Viña "para compensar"... jajaja, hay que tener criterio!!!
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