Estimada Ministra de Educación:
Ud. recordará que alrededor de un més o más, Ud. fue víctima de agresión por parte de Música Sepúlveda quien le arrojó a Ud. agua a su rostro desde una jarra. Creo que, aunque repudio la actitud de esa joven, Ud. tuvo mucha suerte porque era agua fría y también limpia. Además, ella fue expulsada de su colegio como debe ser.
Le digo esto porque hace unas 3 o 4 semanas supe que en Illapel una joven fue agredida por una compañera quien le lanzó café caliente a su cara y las otras compañeras corrieron a pegarle sin compasión a la muchacha agredida. Todo porque la víctima sin querer chocó con su agresora del café. ¡Y las agresoras que participaron siguen acudiendo todavía a clases!
Ahora me acabo de enterar que en un colegio de Gran Avenida otra niña fue agredida y tuvieron que operarla. Ella está con licencia.¡Y sus agresoras siguen acudiendo aún a clases!
Sra. Mónica, no quiero pensar que Música Sepúlveda fue expulsada del liceo Darío Salas sólo porque agredió a una ministra. ¿Sólo castigan a alumnas que agreden faranduleros, ministros y políticos? ¿Acaso los demás ciudadanos no somos personas como Ud.y no merecemos respeto?
Todo esto comenzó cuando se decretaron los "Derechos del Niño". Si Ud. se encargara de decretar ahora los "Deberes Éticos y Cívicos de los Niños" y que sepan el límite de sus derechos, yo le aseguro que aprenderían a ser gente civilizada y respetarían a los ministros, políticos, faranduleros y también personas comunes y corrientes como quien le escribe. Tal vez allí terminarían las agresiones y la violencia de la futura generación. No quiero pensar que la Educación es tan corrupta que castiga a los alumnos tranquilos y premia a los alumnos agresores, sin castigarlos y sin corregirlos como se enseña en la Biblia.
Atentamente,
Andrea López