Señores,
Escribo a nombre de Silvia Suazo Gutierrez rut. 8.589.xxx-x, a quién le faltan hoy las fuerzas para defender su más legítimo derecho de ser operada solo por el hecho de tener una postura religiosa distinta al anestecista que debe darle el pase para operar. Silvia sufre una displacia de cadera que debía ser operada hace más de 3 años a la fecha, ella ya no puede trabajar a causa de su enfermedad, pero como todos sabemos bien en Chile nuestro amado Chile, los enfermos pueden esperar, bueno para ahorrar unos años de dolor hizo grandes esfuerzos físicos, familiares, económicos para comprar su prótesis ($3.000.000. aprox.) y así acelerar el evento, cosa que no ocurrió, para hacer más corta esta interminable historia de tramitaciones, papeleos, exámenes, esperas, horas, viajes de ida y vuelta sin resultados, etc., (sin olvidar la dificultad de Silvia para moverse a causa del dolor y del par de bastones) el día de ayer le fué dado el tiro de gracia argumentando que ella no ingresar a pabellón por no recibir tranfusiones de sangre(Testigos de Jehová) mi pregunta es la siguiente, como puede un profesional de la salud, impedir que una persona con tales antecedentes médicos y necesidad de ser operada, si hoy en día hasta se hacen transplantes sin sangre, cuáles son los argumentos que afirmen una decisión así, donde están los derechos que tenemos en Chile de vivir, de tener salud, de que nuestra dignidad sin importar la condición , género o religión, sea respetada, espero obtener una respuesta a la brevedad, todo estos hechos han sido generados en la Instituto traumatológico de Santiago en la calle San Martin donde ha sido citada en las últimas semanas para supuestamente "bajar" las famosas listas de espera de operaciones y como podemos apreciar ella aún aparece.
Atte.,
Alicia Garrido S.