- Santiago, Chile
- 15, Agosto 2026
- Número: 1121200
Roma Tenedor Libre
Pésima Atención
PRESENTE
Mi experiencia el día de hoy 15 de Agosto 2026, en Roma Tenedor Libre, Bellavista, fue sencillamente pésima. Y lo peor no fue la comida: fue la prepotencia y mala actitud del garzón Harold.Es increíble que por tener un celular con un código QR algunos garzones parezcan sentirse “patrones de fundo”, pero sean incapaces de explicar correctamente y con paciencia cómo funciona el sistema de tenedor libre. En vez de orientar al cliente, la atención se transforma en una discusión para justificar la aplicación y sus reglas, siempre con una actitud desagradable y poco respetuosa.Si un restaurante implementa un sistema con QR, perfecto, pero el cliente no tiene por qué saber cómo funciona de antemano. Para eso está el personal: para explicar, orientar y atender bien. Un código QR no reemplaza la buena atención.Además, este concepto de “tenedor libre” tipo rodizio donde la esperar es eterna perdiendo justamente la gracia de un sistema en el que uno espera poder elegir lo que quiere y disfrutar tranquilo.Terminamos pagando más de $56.000 por dos personas, por dos pedazos de carne, una limonada y una bebida. Pero sinceramente, lo que más arruina la salida a comer, no fue pagar esa cantidad: fue salir sintiendo que la experiencia como cliente no importaba absolutamente nada.Una salida a almorzar en pareja debería ser para disfrutar, sentirse bien atendido y salir conforme con lo que uno pagó. Aquí ocurrió exactamente lo contrario: esperas, mala disposición, prepotencia y Cero preocupación por la experiencia del cliente.La atención es fundamental. Puedes tener un buen concepto, un local bonito y un sistema moderno de QR, pero si el personal atiende mal, todo lo demás pierde valor.Ojalá Roma entienda que un garzón no está para imponerle el sistema al cliente ni para tratarlo como si estuviera haciéndole un favor. Está para atender, explicar y hacer que el cliente quiera volver.Con experiencias así, no me sorprende que este tipo de restaurantes tengan poca permanencia: el problema no siempre está en la comida, muchas veces está en quienes tienen la responsabilidad de atender al público.En mi caso, no vuelvo y tampoco lo recomiendo. Pagar $56.000 por una salida que termina convertida en una experiencia desagradable simplemente no vale la pena.
Objetivo:
Que se corrijan estas fallas
Fue tan prepotente y desagradable este garzón Harold que lo único que quería mi pareja era irse, así que me devuelven lo que pague por decencia por lo menos y ese garzón Harold de verdad les costara reclamos tras reclamos.
Autor: P.M.