No Resuelto Ninguno. Desgraciadamente todo se soluciona con pedir disculpas, o reconocer el error. Pero la persona que me atendió, cuando reclamé la hora de llegada de las flores, fue de una indolencia abismante, casi prepotente. Una lástima que no tenga conciencia de que está prestando un servicio, que va más allá de la mera compra y venta.