- Pudahuel, Chile
- 04, Noviembre 2024
- Número: 1052679
Nulo actuar frente a egresión
PRESENTE
El día 1 de octubre de 2024, en el gimnasio Sportlife de Maipú, un sujeto comenzó a hostigar a mi polola por el uso de una máquina. Ella le ofreció turnarse, pero él se negó y le exigió que se apurara o buscara otra máquina. Ante esta situación, ella le respondió que no iba a cambiarse, ya que había llegado antes, pero que podía alternar si él lo deseaba. Aun así, él continuó hostigándola, burlándose del peso que estaba utilizando. Un chico cercano también le ofreció turnarse al sujeto, pero este respondió que no le gustaba alternar con personas que no levantaban el mismo peso que él.Cuando mi polola terminó en la máquina, se trasladó a otra (prensa) que estaba ocupada por otros chicos. Ella les preguntó si faltaba mucho, y ellos le ofrecieron turnarse, a lo cual ella accedió. Durante esta conversación, apareció el sujeto anterior alegando que llevaba esperando esa máquina desde antes, pese a que él seguía usando la máquina por la que tanto la había presionado. Los chicos en la prensa lo desmintieron, afirmando que él nunca se la había solicitado, y procedieron a turnarse con mi polola. El sujeto, molesto, comenzó a insultar a los chicos, llamándolos "amarillos" por prestarle la máquina. Luego, se dirigió a mi polola y empezó a insultarla con groserías y, en un momento dado, intentó lanzarse encima de ella. Si no hubiera sido por la intervención de los chicos, es posible que la hubiera agredido físicamente.Ante esta situación, decidimos contactar a Sportlife enviando un correo tanto a Atención al Alumno como al gerente de la sucursal de Maipú, solicitando la expulsión del sujeto de acuerdo con el reglamento de Sportlife, el cual establece que cualquier acto de violencia física, verbal o psicológica es motivo de expulsión. Tras un mes de insistir, con llamadas y correos semanales, la única respuesta que recibimos fue que "no volvería a suceder" y que "habían hablado con el sujeto". Esta respuesta fue dada por el gerente de la sucursal a través de un correo. Al solicitar información sobre cómo se había juzgado el caso o algún documento firmado que asegurara que no volvería a pasar, el gerente simplemente dejó de responder.Ya no se trata únicamente del comportamiento del sujeto, sino de la falta de compromiso de Sportlife para garantizar la seguridad de sus usuarios. Después de dos semanas de insistencia, el gimnasio finalmente accedió a revisar las cámaras de seguridad, pero tardaron dos semanas más en darnos una respuesta que consideramos completamente insatisfactoria.Finalmente, decidimos cambiarnos de gimnasio, ya que mi polola dejó de asistir por miedo e incomodidad. El servicio de Sportlife Maipú fue pésimo, y su gerente no tomó ninguna medida efectiva ante un caso de agresión.
Objetivo:
Que se corrijan estas fallas
Que cumplan el reglamento y den seguridad a los usuarios de su servicio en especial a las mujeres.
Autor: C.G.