- Pudahuel, Chile
- 06, Agosto 2025
- Número: 1084286
Negligencia de diagnostico
PRESENTE
Relato de hechos y denuncia por negligencia médicaCon fecha D. 03 de agosto del presente año, ingresé al Servicio de Urgencias de la Clínica del Profesor a las 14:05 horas, presentando un dolor lumbar intenso. Al momento de la atención, fui evaluada inicialmente por el Dr. P. S. Espinoza. Junto a mi acompañante, se le expuso que el dolor tenía características claramente renales, considerando mis antecedentes médicos, entre ellos una malformación congénita en el riñón izquierdo y un reimplante de uréter. También se le informó que previamente había asistido a un SAR, donde se me diagnosticó una infección urinaria.De manera preliminar, el Dr. S. ordenó exámenes de orina, sangre y una ecografía abdominal y pélvica sin contraste. A las 16:57 horas, el doctor indicó que, según los resultados obtenidos, no era posible establecer un diagnóstico, descartando expresamente que el dolor se debiera a una infección urinaria. En consecuencia, ordenó la realización de otros exámenes, entre ellos una angio-TAC de tórax, abdomen y pelvis con contraste, a pesar de haber sido informado de mi alergia al yodo. Pese a ello, insistió en la ejecución de los exámenes con contraste, los cuales además de representar un riesgo para mi salud, implicaron costos económicos elevados e injustificados en el contexto del cuadro clínico que presentaba.Tras una prolongada y angustiante espera por los resultados, el doctor finalizó su turno a las 20:00 horas, señalando que los exámenes revelaban la presencia de un mioma, razón por la cual me derivó al box de ginecología. Allí fui atendida por la Dra. Fátima Q. Abreu, quien, tras revisar los resultados y evaluar mi cuadro clínico, concluyó que el mioma no era la causa del dolor, y que no justificaba atención por urgencias ginecológicas.Aproximadamente a las 21:00 horas, y en razón del cambio de turno, fui finalmente atendida por el Dr. R. D. Houdey, quien, revisando únicamente los exámenes de orina y sangre realizados inicialmente, diagnosticó una infección de vías urinarias, específicamente pielonefritis, e indicó el tratamiento correspondiente. Me extendió una receta médica con los medicamentos necesarios para tratar la infección. sin embargo, durante toda mi estadía en la Clínica del Profesor —desde las 14:05 hasta las 22:16, hora en que fui dada de alta— no se me administró ningún tratamiento médico para la pielonefritis, a pesar de haberse confirmado el diagnóstico.Cabe destacar que, en virtud del principio de continuidad del servicio médico, el Dr. R. D. Houdey no asumió responsabilidad por el diagnóstico tardío, ni por la orden médica de realización de exámenes innecesarios y potencialmente riesgosos (considerando mi alergia al contraste yodado), emitida por el Dr. Salinas. Esta omisión representa un claro acto de desvinculación profesional respecto a una atención médica que, por ley, debe ser continua y coherente.Todo lo anterior ha tenido un impacto directo en mi salud física y emocional. La omisión del diagnóstico oportuno, el retraso en la indicación de tratamiento, la falta de administración del mismo durante mi permanencia en el centro de urgencias, y la realización de exámenes costosos e innecesarios, no solo expusieron mi salud a riesgos graves, sino que también me provocaron un cuadro de estrés agudo y ansiedad.Durante mi estadía en urgencias, experimenté una profunda sensación de desamparo e incertidumbre, al no recibir atención adecuada para el dolor y al ser informada de diagnósticos erróneos que generaron temor adicional por mi estado de salud. Esta situación se vio agravada por el temor a las posibles reacciones adversas al contraste yodado, dada mi alergia conocida, y por el hecho de enfrentar gastos económicos considerables en exámenes que finalmente fueron irrelevantes para la confirmación del diagnóstico real.Desde el alta médica, he presentado síntomas persistentes de ansiedad, incluyendo insomnio, angustia constante, dificultad para concentrarme y miedo a acudir nuevamente a un servicio de urgencias. Todo esto ha deteriorado significativamente mi calidad de vida y mi confianza en el sistema de salud.Lo anteriormente descrito constituye un grave caso de negligencia médica, en tanto el Dr. P. S. E. no solo ignoró los antecedentes clínicos relevantes y los resultados de los exámenes disponibles a las 16:57 horas, sino que además descartó erróneamente un diagnóstico evidente, retrasando el inicio del tratamiento adecuado para una patología que, de no ser atendida a tiempo, puede comprometer seriamente la salud del paciente. Esta conducta configura no solo un error en el diagnóstico, sino que además se ajusta a lo establecido por la jurisprudencia en cuanto a negligencia médica, especialmente en lo relativo al retraso en el tratamiento, el sufrimiento innecesario del paciente, y la omisión del deber de cuidado, lo cual ha sido sancionado reiteradamente por los tribunales
Objetivo:
Obtener una solucion
no cobro de los examenes angio tac torax- pelvis y abdomben
Autor: M.C.