- Colina, Chile
- 31, Enero 2026
- Número: 1102683
Ágape Montessori
Bullying, cancelación retroactiva de matrícula y represalias contra menor
PRESENTE
Quiero dejar constancia pública de una situación grave y profundamente injusta ocurrida con el Colegio Ágape Montessori, cuya razón social es Sociedad Educacional Andrés Figueroa Hormazábal EIRL, RUT 77.056.xxx-x, ubicado en Camino San Miguel Nº11, comuna de Colina.mi hija, Matilde, menor de edad, fue alumna regular del establecimiento y durante su permanencia en el colegio fue víctima de bullying y situaciones de hostigamiento, las cuales afectaron seriamente su salud emocional. Como padres, informamos en reiteradas oportunidades al colegio y solicitamos apoyo y la correcta aplicación de los protocolos correspondientes, lo que no ocurrió de manera oportuna ni efectiva.Debido al daño emocional sufrido por nuestra hija, y ante la falta de respuestas reales por parte del establecimiento, nos vimos obligados a interponer una denuncia ante el Juzgado de Familia por vulneración de derechos, buscando única y exclusivamente protegerla.? Como represalia directa a esta denuncia, el colegio procedió a cancelar la matrícula de nuestra hija de forma retroactiva, dejándonos completamente al margen del proceso educativo y sin comunicación ni apoyo alguno, pese a que los servicios educacionales se encontraban pagados.Cabe señalar que nos vimos obligados a retirarla del colegio durante la primera semana de octubre, y aun así figura con la matrícula cancelada de manera retroactiva al día 01 de marzo de 2025, lo que resulta especialmente grave e irregular.Esta cancelación fue realizada de manera irregular, figurando incluso en registros oficiales como matriculada y desmatriculada el mismo día, lo que resulta altamente cuestionable.Adicionalmente, como parte de estas represalias, el colegio nos prohibió el ingreso al establecimiento tanto a nosotros como padres como a nuestra hija, impidiéndole incluso despedirse de algunas amiguitas que había hecho en el colegio, lo que resultó particularmente doloroso y dañino a nivel emocional.Asimismo, fuimos bloqueados de todos los canales de comunicación, y apenas salimos del colegio fuimos eliminados del grupo de WhatsApp de padres y apoderados, quedando completamente aislados y sin posibilidad alguna de diálogo o cierre adecuado del proceso.A partir de ese momento, el colegio simplemente dejó de tomarnos en cuenta como apoderados, sin ofrecer soluciones ni alternativas, trasladando toda la carga y responsabilidad a nuestra familia.Como consecuencia directa de esta decisión arbitraria:Tuvimos que resolver por nuestra cuenta la continuidad escolar de nuestra hija.Contratamos un colegio particular para que pudiera rendir exámenes libres y así no perder el año académico.Esto implicó costos económicos adicionales, además de un alto desgaste emocional para nuestra hija y para nosotros como padres.Actualmente, nuestra hija se encuentra en tratamiento psicológico y psiquiátrico, producto del daño emocional sufrido durante su paso por este establecimiento.Adicionalmente, los hechos fueron considerados de tal gravedad que se abrió una investigación por parte del Ministerio Público, lo que demuestra que no estamos frente a un simple conflicto escolar, sino ante una situación seria que afecta derechos fundamentales de una menor.Es importante señalar que este no es un caso aislado. Posterior al retiro de nuestra hija, hemos sostenido conversaciones con varios ex apoderados del Colegio Ágape Montessori, quienes se vieron igualmente en la obligación de retirar y cambiar de colegio a sus hijos por motivos similares, relacionados con hostigamiento, falta de apoyo y una deficiente gestión frente a situaciones graves que afectan a los estudiantes.Adicionalmente, como padres nos acercamos a la superintendencia de Educación para denunciar estos hechos. sin embargo, se nos informó que no pueden fiscalizar ni adoptar medidas, debido a que este establecimiento no se encuentra reconocido oficialmente por el Ministerio de Educación.De acuerdo con la información obtenida:El colegio no cuenta con reconocimiento oficial del Ministerio de Educación.Para que los niños “pasen de curso”, el establecimiento paga a un colegio de la comuna de Maipú, el cual los promueve como si fuesen alumnos regulares de dicha institución, lo que resulta altamente irregular.El establecimiento no cuenta con patente municipal para funcionar como colegio, sino únicamente como guardería, pese a impartir enseñanza escolar.No existen protocolos formales de convivencia escolar, ni reglamentos claros para abordar situaciones de acoso, vulneración de derechos o conflictos graves entre estudiantes.Todo lo anterior deja en evidencia un funcionamiento precario, irregular y carente de las mínimas garantías que cualquier establecimiento educacional debiera ofrecer.Como padres, sentimos que el colegio falló completamente en su deber de cuidado, actuó de manera punitiva y retaliatoria, y en ningún momento puso en el centro el bienestar de la estudiante.Dejo este reclamo con el fin de advertir a otros padres y apoderados, y para exigir que este tipo de prácticas no vuelvan a repetirse, especialmente cuando se trata de niños y niñas que deberían ser protegidos, no castigados por denunciar.
Objetivo:
Dar a conocer mi experiencia
Que se reconozca públicamente la gravedad de los hechos ocurridos, se deje constancia formal de las irregularidades cometidas por el establecimiento, y se adopten las medidas necesarias para evitar que situaciones similares vuelvan a afectar a otros niños y niñas.
Asimismo, que las autoridades competentes fiscalicen el funcionamiento del establecimiento, su situación legal y administrativa, y se resguarde efectivamente el interés superior del niño.
Autor: J.O.