- Quinta Normal, Chile
- 12, Septiembre 2026
- Número: 1123697
Juan Pablo Acevefo Castillo
Violencia psicológica. Sectas, lavafo de dinero.
PRESENTE
A este hombre no le crean nada. Es un demonio. Tuve la mala idea de ser su pareja durante diez años, ¿y qué obtuve? Humillaciones, vejaciones y malos tratos constantes, tanto de él como de su entorno familiar.Vivía bajo un delirio mesiánico y una obsesión enfermiza con distintos credos, habiendo profesado varias religiones mientras estuvimos juntos. sin embargo, su mayor devoción era hacia una figura ampliamente cuestionada y señalada por ******s y abusos a menores, Sai Baba. Cuyos supuestos milagros y materializaciones él y su familia aseguraban haber presenciado desde su infancia. Convencido por su propio padre de que era una especie de divinidad, este hombre dedicaba 4 horas todas las mañanas a una rutina obsesiva de meditación con cuentas de rezo, para luego meter su pene en mi boca hasta que eyaculaba. Bajo la justificación de que las relaciones sexuales normales, supuestamente le quitaban energía vital, mientras contradecía sus propios actos con conductas aberrantes.Pertenecientes a una clase, supuestamente acomodada que los llenaba de soberbia, al principio él sentía vergüenza de presentarme en público. Yo era y soy una mujer profesional, inteligente y con dos carreras, mientras que él carecía de profesión. Poco a poco me fue alejando de mis amigos y de las personas que amaba para encerrarme en una vida que giraba por completo en torno a su enfermedad psiquiátrica. Vivíamos en una dinámica de monasterio donde lo único importante era el culto y la adoración fanática, mientras a mi alrededor descubría los turbios manejos económicos y los encubrimientos que se ocultaban tras fachadas religiosas y fundaciones fachada. Del sacerdote Sebastial Vial, con quien mantuvo durante un año una relación homosexual, y su primo C. Acevefo Gallinato. Quien lava dinero en la fundación de este sacerdote.Su entorno familiar estaba marcado por la misma falta absoluta de empatía y crueldad. Cuando intenté compartir el dolor profundo de haber perdido a mi hermana y a mi sobrino de tres años en un trágico incendio, el padre de este sujeto se burló, diciendo que a los "rotos" siempre nos pasaban desgracias. Incluso llegó a ser desheredado temporalmente cuando se habló de matrimonio, para evitar que el dinero familiar quedara en manos de alguien de origen humilde, o sea yo, aunque luego cobardemente seguimos atrapados en el mismo espacio. El departamento del padre de este sujeto donde vivíamos de esa manera.La convivencia era un infierno de maltratos psicológicos y depresión mayor por mi parte. El punto de quiebre absoluto ocurrió cuando enfermé gravemente del estómago, sufriendo vómitos y diarrea durante toda la noche. En medio de su locura mística, se levantó a sus rituales de la madrugada (4 de la madrugada) sin darme ni un vaso de agua, apagó el teléfono y me dejó incomunicada mientras asistía a sus compromisos religiosos y a reuniones con figuras eclesiásticas y gurús de dudosa reputación. Con el sacerdote Sebastián Vial.Cunado volvio a las 2 de la tarde. Me hizo rogarle de rodillas que me llevara a urgencias, y cuando finalmente lo hizo al Hospital Clínico de la Universidad de Chile, me abandonó sola llena de sueros para irse a comer pizza y continuar con sus peregrinaciones, importándole poco si yo moría.Al volver al departamento sin llaves y tener que ingresar por el balcón, encontré que aún no regresaba. Tomé un martillo y destruí por completo la habitación destinada a sus altares y cultos. Ese día entendí que debía escapar de ese infierno como fuera.Lo peor de todo es que la impunidad siempre los protegió. En su historial había episodios gravísimos de involucramiento con menores de edad en situaciones de explotación sexual y consumo de drogas, de los cuales logró zafar gracias a la influencia y a los recursos económicos de su familia. Su padre G. Acevedo. Cuento esta historia para que se conozca la verdadera cara de esta gente, que se escuda en una falsa fe y en la religión para cometer los actos más atroces sin que jamás les importe el sufrimiento ajeno.
Objetivo:
Dar a conocer mi experiencia
Quenla ley actúe como es debido, frente a este gente.
Deben ser procesados por la justicia.
Autor: M.C.