- Renca, Chile
- 17, Mayo 2015
- Número: 326982
Ruidos molestos reiterados ii
PRESENTE
El pasado 13 de septiembre de 2014, se instaló un parlante de grandes dimensiones, en la puerta y orientado hacia la calle, en el local "El Mati", ubicado en J. M. Balmaceda 4273-D. Pasadas unas semanas, el parlante fue puesto al interior del local, pero por delante del mesón de atención. Desde dicho parlante se ha emitido en forma reiterada, en varios días de la semana y en ocasiones hasta la medianoche, sonidos a muy alto volumen. Por regla general entre 63 y 75, con pick sobre los 85 y hasta 96 dB (medidos a 10 m aprox. con DecibelMeter). Actualmente ocurre en la forma de tandas de ruido en diversos momentos irregulares, generalmente interrumpidas por bruscos descensos. Las últimas situaciones muy altas ocurrieron el pasado viernes 15 y hoy D. 17. El viernes, a las 23:50 había 98 dB, al interior de una vivienda al frente del local desde el cual se emite el ruido. Cualquier publicación sobre el tema puede ilustrar que eso es excesivo.Esta lamentable e injustificada situación ha originado incontables molestias a los vecinos, alterando la vida diaria, dificultando el normal trabajo, impidiendo en al menos un caso conocido, el poder siquiera dormir siesta a una dama de tercera edad, obligando a la gente a alzar la voz sin necesidad y a someterse al volumen excesivo de música estridente. Entre otros.Se ha reclamado en diversas oportunidades, tanto a quienes atienden el local, al arrendatario, así como al dueño del recinto, se ha escrito a la Municipalidad, ha concurrido carabineros, se ha efectuado la queja por este medio, que puede leerse enhttps://www.reclamos.cl/municipalidad_de_renca/reclamo/2014/oct/municipalidad_de_renca_ruidos_molestos_reiteradosHasta ahora, se ha conseguido disminuciones temporales del ruido. De vez en cuando algún día sin emisiones. Varias veces hemos tenido la esperanza de que esta vez sí habrá toma de conciencia. Pero al cabo de unos días, la contaminación acústica vuelve a ocurrir. Y cuando sucede, aún en lapsos de una decena de minutos (a veces repetida), irrumpe e invade los espacios públicos y privados, con las consiguientes molestias y otros efectos lamentables. Puede parecer un juego. Pero este juego nos parece perverso, pues pone en riesgo la salud, el bienestar, el derecho básico a la tranquilidad del vecindario.Por otra pate, las quejas y simples solicitudes de bajar el volumen han sido causa de respuestas faltas de respeto y de hostigamiento, por parte de personal que trabaja en el local emisor de ruidos. El arrendatario, el titular del local hasta donde sabemos, no nos ha mostrado mejor disposición a cambiar lo que ocurre. No es mediante mal trato verbal, ni menos descalificando o con actitudes amenazantes, como se muestra voluntad de arreglar un problema causado por el mismo.Considerando los múltiples riesgos para la salud mental, física, auditiva, que este problema representa. Y teniendo presente la molestia explícitamente manifestada al nuevo vecino y a sus dependientes, así como habiéndosele informado que la emisión repetitiva de ruidos, es un peligro para la salud, se hace imperioso corregir el actual estado de cosas. Lo era hace unos meses y por desgracia, lo continúa siendo.Todo apoyo o acción que ayude a solucionar este grave problema, es bienvenida.
Autor: L.S.