• Las Condes, Chile
  • 22, Agosto 2026
  • Número: 1121759

Kinefulness

Kinesióloga no certificada da diagnósticos neurológicos falsos

SEÑORES Kinefulness

PRESENTE


Presento reclamo en contra del centro kinesiológico “Kinefulness” y en especial en contra de la kinesióloga que lo maneja (A.ArayaSilva), por las graves irregularidades que comete esta kinesióloga en la atención de sus pacientes, que no sólo son faltas éticas, sino que implican vulneraciones a la Ley de Derechos y deberes del paciente y que rayan en la ilegalidad. Su falta de ética y nivel de mala praxis es de tal envergadura que pone en peligro la salud e integridad de sus pacientes.Soy enferma crónica y de todos los profesionales de la salud con los que me he atendido jamás me había topado con una del nivel de charlatanería, mediocridad y peligrosidad como el de la kinesióloga a cargo de “Kinefulness”. Tanto es así, que a esta sinvergüenza ya la han despedido de varias clínicas por los reclamos que sus pacientes han hecho en contra de ella.Las irregularidades cometidas por esta kinesióloga dicen relación con otorgar diagnósticos falsos (para incentivar al paciente a pagar por sesiones innecesarias), adulterar fichas médicas e informes médicos con información falsa, negarse a otorgar información sobre el tratamiento del paciente, ofrecer “terapias” sin sustento científico, y ejercer ilegalmente la profesión de neuróloga.Esta kinesióloga ya ha sido denunciada por varios pacientes en la superintendencia de Salud, y fiscalía Oriente por ejercicio ilegal de la profesión. En mi caso, tomé contacto con esta kinesióloga en otra clínica luego de ser derivada con ella por uno de mis médicos tratantes, quien me recomendó sesiones de kinesiología respiratoria (respiración diafragmática) como complemento a mi tratamiento farmacológico para una enfermedad digestiva.Alcancé a asistir a 3 sesiones con esta kinesióloga, y en todas ellas se cometieron irregularidades, consistentes, entre otros, en: realizar una atención mediocre e incompleta (en la cual ni siquiera solicitaba los antecedentes clínicos mínimos del paciente), no consignar antecedentes del paciente en la ficha médica, negarse a entregar ficha médica cuando le era solicitada, cobrar por la entrega de ficha médica, y adulterar los datos de la ficha con antecedentes falsos.De hecho, desde la primera sesión que tuve con esta kinesióloga, ésta se dedicó a inventar diagnósticos sin ningún sustento científico o clínico.Ya en mi primera sesión (que se concretó por vía telemática, para hacer “una evaluación”), y cuando habían transcurrido menos de 10 minutos de la reunión de Zoom en la que estábamos, esta kinesióloga me “diagnosticó” estrés, ansiedad, depresión. Todo ello sin tener a la vista mis antecedentes clínicos ni familiares. En base a ello me hizo recomendaciones “terapéuticas” absolutamente improcedentes e injustificadas, como renunciar a mi trabajo para tomarme “un par de meses” para recuperarme de mi “trastorno mental” o cortar relaciones con mis familiares cercanos. También me hizo recomendaciones que rayan en la ilegalidad; por ejemplo, ante mi evidente negativa a renunciar a mi trabajo, me recomendó que me “consiguiera una licencia” (¡instándome a conseguir una licencia médica falsa!).Asimismo, me hizo recomendaciones irresponsables, poco éticas y derechamente peligrosas, como la de abandonar mi tratamiento farmacológico y reemplazarlo por suplementos naturales recomendados por ella. Por ejemplo, me recomendó que dejara los analgésicos y antiespamódicos que me había recomendado mi médico tratante para mi dolor crónico y que lo reemplazara por “penca de tuna” y “agua de toronjil” (recomendándome que la comprara en la plataforma “Mercado Libre”….).La kinesióloga insistió en todas las sesiones con esta peligrosa recomendación a pesar que todos mis médicos tratantes ya me habían advertido que este tipo de medicamentos no puede suspenderse de forma abrupta, por los peligros que ello conlleva. Pero eso no pareció importarle a esta kinesióloga quien siempre insistió en que yo debía abandonar mi tratamiento farmacológico, porque era, según ella una suerte de “estafa” propia de los médicos, quienes sólo buscaban “beneficiar a las farmacéuticas” y dar soluciones que eran “pan para hoy día y hambre para mañana”.Me insistía – a pesar de no ser psiquiatra ni neuróloga – que todos mis trastornos gástricos se debían a mis “trastornos mentales” (inventados por ella), y que la única forma de mejorarme era seguir su tratamiento. Me decía que los médicos que le derivaban pacientes “no sabían nada del funcionamiento del sistema nervioso” y que el único tratamiento efectivo para mi afección era el “tratamiento holístico” que ella ofrecía, y que nadie tenía los conocimientos que ella poseía para regular el Sistema Nervioso Central. Insistió en ello en todas las sesiones que tuve con ella, al punto que en las dos últimas su charlatanería ya cambió de tono, tornándose derechamente en ilegalidad al presentarse a sí misma como ‘neuróloga’. Ello ocurrió cuando yo comencé a cuestionar los fundamentos de los diagnósticos inventados que ella entregaba y le consulté derechamente por sus cualificaciones para dar ese tipo de diagnósticos. De más está decir que en los registros de profesionales de la superintendencia de Salud, ella sólo figura registrada como kinesióloga, por lo que las calificaciones médicas de las que se jactaba eran falsas.a pesar de esto, ello no fue obstáculo para que esta kinesióloga siguiera realizando diagnósticos falsos. Sin ir más lejos, en las últimas sesiones me señaló que debido a “los trastornos mentales agudos” que supuestamente me aquejaban, si no me los trataba y no seguía SU tratamiento hasta el final corría el riesgo de sufrir un ACV o de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Todo ello, nuevamente, sin tener mis antecedentes médicos o familiares a la vista. A todo lo anterior, se debe sumar otro antecedente grave cual es que esta kinesióloga finalmente nunca realizó el tratamiento para el cual fui derivada (kinesiología respiratoria); en todas las sesiones a las que asistí la kinesióloga se dedicaba exclusivamente a darme diagnósticos falsos y a darme sermones respecto de cómo el tratamiento médico que estaba siguiendo supuestamente no servía para nada.A estas alturas tengo absoluta certeza de que la kinesióloga postergaba el tratamiento intencionalmente, de manera de cobrar nuevas e innecesarias sesiones.Cuando yo le solicitaba que diera inicio al tratamiento para el cual había sido derivada, reaccionaba agresivamente, diciendo que “me dejara de ser tan controladora”, y que ella no podía dar inicio al tratamiento hasta no tratar “los temas mentales” que yo tenía pendientes y hasta que yo renunciara a mi trabajo (el cual supuestamente me estaba provocando un “estrés agudo”). Además, me dijo que las sesiones de respiración no tendrían ningún efecto si yo no “me decidía” a abandonar mi tratamiento farmacológico, el cual insistía “que no servía para nada” (a pesar de que a esas alturas me estaba dando muy buenos resultados). Dado a que yo me negué insistentemente a ambas opciones por no tener ningún sustento clínico, la kinesióloga no tuvo otra opción que dar inicio al tratamiento (¡lo cual recién ocurrió en la tercera sesión, luego de haber desembolsado más de $150.000!). sin embargo, me dijo que no procedería a realizar las sesiones de respiración diafragmática sin antes realizar unas “mediciones de la variabilidad del ritmo cardíaco”, las cuáles supuestamente necesitaba para “saber el estado de mi sistema nervioso”.Para ello, en lugar de utilizar métodos efectivos para ello (como lo hubiera sido derivarme con otro profesional para que me realizara un electrocardiograma o un test de esfuerzo), utilizó un artefacto patéticamente simple: un elástico viejo, hediondo y mojado unido a una pieza cuadrada de plástico que decía “Hecho en China”, la cual me ajustó sobre las costillas y que supuestamente medirían estas variables.Mientras realizaba la evaluación me di cuenta de que el “aparato medidor” no estaba encendido, ante lo cual ella se excusó diciendo que “así funcionaba” e intentaba solucionarlo echándole agua a la C. para que así “se transmitieran las ondas que medirían mis niveles cardiacos”. sin embargo, el aparato estuvo apagado todo el tiempo, por lo que cualquier resultado arrojado por esa medición fue inventado.Terminadas las mediciones, y ante mi desconfianza, le solicité que me entregara mi ficha médica con un informe que diera cuenta de los resultados arrojados. La kinesióloga reaccionó molesta y a la defensiva, negándose a entregarme los resultados (seguramente asustada al verse descubierta en su chapucería). Me dijo que no me servía de nada tener un informe, ni a mis médicos tratantes tampoco, porque “ningún doctor entiende de este tipo de mediciones, solo yo”, y que “los gastroenterólogos con los que trabajo no saben nada”.La kinesióloga insistió en su negativa, al punto que tuve que interponer un reclamo en el Centro médico por su negativa a entregarme la ficha médica y darme información sobre mi tratamiento (por el cual cobra $50.000, por sesión). Cuando finalmente la obligaron a entregarme mi ficha, me di cuenta de que toda la información consignada por la kinesióloga en ella era falsa: desde mi peso, hasta mis antecedentes clínicos y farmacológicos. Allí me di cuenta de que la kinesióloga durante las sesiones no había registrado ninguno de la información que yo le había otorgado (y en base a los cuáles, supuestamente debía recomendarme tratamiento). Por el contrario, la tipa no sólo había llenado la ficha con información falsa (cuando se vió obligada a entregarla), sino que además en ella no constaba ninguno de los “diagnósticos” ni “riesgos de salud” que yo supuestamente padecía, y con los que ella intentó asustarme. Allí me di cuenta de que había tenido la razón todo el tiempo al desconfiar de ella, y que la tipa era una sinvergüenza.Debido a la gravedad de estos hechos y la evidente incompetencia y mala praxis de esta kinesióloga. Interpuse un reclamo ante la Dirección de la clínica en la que esta kinesióloga trabajaba en ese entonces, quienes concordaron conmigo en la gravedad de los hechos. En efecto, al parecer yo no era la primera paciente en reclamar (entre ellos, ya había presentado problemas con una paciente menor de edad, cuya madre reclamó por hechos similares).Debido a la gravedad de los hechos – y el nulo trabajo terapéutico realizado en las sesiones- la Clínica me ofreció, sin que yo lo pidiera, devolverme los casi $200.000 que pagué por atenderme con esa kinesióloga charlatana.Posteriormente, en diciembre de 2024, desde la misma clínica me informaron que esta kinesióloga fue desvinculada, precisamente producto de los reclamos en su contra.Debido a esto, y considerando todas las graves vulneraciones que sufrí y las irregularidades cometidas, ingresé un reclamo ante la superintendencia de Salud en contra de esta kinesióloga, por vulneración a la Ley de Derechos y Deberes del Paciente.También ingresé una denuncia penal ante la fiscalía Oriente por ejercicio ilegal de la profesión (neurología). Para mi sorpresa, y según me lo informaron en fiscalía, mi denuncia penal no es la primera que existe en contra de esta kinesióloga.Publico estos hechos para que todas las personas con alguna enfermedad y que pudieran estar en búsqueda de una kinesióloga que los atienda tengan cuidado.a pesar de que esta charlatana ha sido ya despedida de varias clínicas, ella sigue ofreciendo sus servicios a través de Internet (a través de Instagram @Kinefulness y www.kinefulness.cl ).Allí se presenta como “kinesióloga neurogástrica” (la cual es una especialidad inexistente dentro de la kinesiología, inventada por ella para fines publicitarios, y para pretender tener estudios de medicina de los que carece).Por lo tanto, esta tipa sigue haciendo de las suyas ofreciendo terapias sin sustento científico e intentando embaucar a personas enfermas y necesitadas. Pero OJO, esta tipa no anda a la siga de cualquier paciente, sino que de personas con enfermedades crónicas, con BUENA SITUACIÓN ECONÓMICA Y MUCHOS RECURSOS, a quien poder embaucar y sacarles la mayor cantidad posible de plata. Ese es el tipo de personas al que le interesa “ayudar”: a aquellas personas que pertenecen al sector socioeconómico al que ella evidentemente no pertenece, pero que tanto aspira y resiente.Por eso, nunca la van a dar dando vuelta en un CESFAM o comuna de la periferia ofreciendo servicios a precio accesible, sino que ofreciendo sus servicios a médicos de clínicas privadas para que les deriven a sus pacientes con buena situación económica. Así que por favor tengan cuidado, porque aunque a esta charlatana ya la hayan despedido de varias clínicas, ella sigue intentando buscar la manera de aprovecharse de gente enferma y con plata.Tengan especial cuidado con pacientes menores de edad o con enfermedades graves o crónicas que puedan caer en manos de esta sinvergüenza, porque esta tipa es capaz de cualquier cosa. Esta kinesióloga es un verdadero peligro público, dispuesta a poner en riesgo la salud de un paciente con tal de cobrar por una sesión adicional.Mientras tanto ya somos varios los pacientes organizados en contra de esta profesional de cuarta, quien ya se encuentra denunciada en todas las instancias administrativas y judiciales posibles para evitar que ponga en peligro a más pacientes.
Autor: M.G.
Publicado el Sábado, Agosto 22, 2026 - 15:04. El autor de este contenido se ha identificado privadamente con su nombre, rut y otros datos aportados voluntariamente. Para tomar contacto con el autor considere las alternativas están a disposición. Las opiniones publicadas por los usuarios en el foro no reflejan necesariamente la opinión de los administradores.