- Maipú, Chile
- 08, Octubre 2026
- Número: 1126285
Sapu Iván Insunza – Servicio De Salud Metropolitano Central
Maltrato y falta de respeto a la identidad de género de un pacient
PRESENTE
¿DÓNDE QUEDARON EL respeto, LA EMPATÍA Y LOS DERECHOS DE LOS PACIENTES? EXIJO respeto PARA mi hijo Y CAPACITACIÓN PARA LOS FUNCIONARIOS DEL SAPU IVÁN INSUNZA.Quiero hacer pública una situación profundamente dolorosa ocurrida el día 8 de octubre de 2026 en el SAPU Iván Insunza, Comuna de Maipú, perteneciente al Servicio de Salud Metropolitano Central.mi hijo acudió a este servicio de urgencia porque se encontraba mal de salud. Según consta en el documento de atención, ingresó a las 17:12 horas y fue atendido por un cuadro de una semana de evolución, con rinorrea, tos y dolor de cabeza. Acudió buscando algo tan básico como atención médica, pero terminó viviendo una situación que le provocó una profunda angustia emocional.¿QUÉ OCURRIÓ?Al momento de ingresar, se le solicitó su cédula de identidad. mi hijo es mayor de edad y su nombre actual es Borja Daniel Núñez Méndez. sin embargo, durante la atención fue llamado por el nombre que utilizaba hasta los 17 años: Michelle.Lo más grave es que, según su relato, pidió reiteradamente a quienes lo atendieron que utilizaran su nombre actual y no obtuvo la respuesta respetuosa que correspondía.¿Se dan cuenta de lo que significa esto? Una persona llega enferma a un servicio público de salud y, en lugar de sentirse acogida y segura, termina llorando desconsoladamente y llamando a su madre para que vaya a buscarlo.¡MI hijo NO ESTABA PIDIENDO UN FAVOR! ESTABA PIDIENDO respeto.Como madre, me duele profundamente que mi hijo haya tenido que pasar por esta experiencia. Pero, además del dolor personal, me preocupa lo que esta situación revela sobre la formación y sensibilización de quienes trabajan atendiendo a la comunidad.La Ley N.º 20.584, en su artículo 5, establece el derecho de las personas a recibir un trato digno y respetuoso durante la atención de salud, e incluye expresamente que sean tratadas y llamadas por su nombre. La Ley N.º 21.120, por su parte, reconoce y protege el derecho a la identidad de género.Entonces, pregunto a las autoridades responsables: ¿de qué sirve que existan leyes si no se traducen en prácticas concretas? ¿De qué sirve hablar de inclusión y no discriminación si una persona manifiesta reiteradamente cómo debe ser llamada y siente que nadie le escucha?Quiero dejar algo muy claro: ASÍ COMO LOS FUNCIONARIOS EXIGEN respeto PARA ELLOS, YO TAMBIÉN EXIJO respeto PARA mi hijo.El respeto debe ser recíproco. Los funcionarios merecen trabajar en condiciones dignas, pero los pacientes también merecen ser atendidos con dignidad, sin humillaciones ni desconsideración. Ningún cargo, uniforme o función pública otorga a alguien el derecho de ignorar los sentimientos y la identidad de otra persona.No estoy solicitando privilegios. Estoy exigiendo un trato humano, profesional y respetuoso.Y aquí viene mi principal exigencia: LOS FUNCIONARIOS DEBEN SER EDUCADOS Y CAPACITADOS.La capacitación en identidad de género, derechos de los pacientes, trato digno y no discriminación no puede quedarse en documentos, charlas ocasionales o declaraciones institucionales. Debe reflejarse en la atención diaria, desde la admisión hasta el último contacto con el paciente.Por eso, solicito públicamente:Que la Dirección del SAPU Iván Insunza investigue formalmente lo sucedido durante la atención del 8 de octubre de 2026.Que se revisen los registros de atención y los procedimientos de identificación y llamado de pacientes, resguardando la privacidad de mi hijo.Que se evalúe el cumplimiento de los protocolos y se determinen las responsabilidades que correspondan.Que se implementen capacitaciones efectivas y periódicas para todo el personal, tanto administrativo como clínico, sobre identidad de género, trato digno y derechos de los pacientes.Que se revisen los procedimientos para que el nombre legal y, cuando corresponda, el nombre social se utilice correctamente, de acuerdo con la normativa y los protocolos aplicables.Que la institución entregue una respuesta formal y explique qué medidas correctivas adoptará para evitar que esta situación vuelva a repetirse.No publico esto para promover el odio contra los funcionarios ni para exponer a personas particulares. Lo hago porque considero que las instituciones públicas deben hacerse responsables de la calidad humana y profesional de la atención que entregan.Si un funcionario se equivoca, corresponde revisar lo ocurrido, corregir las prácticas y capacitar. Si se confirma una vulneración de derechos, debe haber una respuesta institucional adecuada.HOY FUE mi hijo. MAÑANA PODRÍA SER OTRA PERSONA.Nadie debería tener que insistir una y otra vez para que respeten su nombre. Nadie debería salir de un servicio de salud sintiendo que su identidad y su dignidad no fueron respetadas, y sintiéndose menospreciado por ser quien es.Como madre, no me voy a quedar callada. mi hijo merece respeto, al igual que cualquier otra persona. Y quienes trabajan en salud deben comprender que atender pacientes no consiste solamente en registrar síntomas, entregar medicamentos o completar formularios: también consiste en TRATAR A SERES HUMANOS CON DIGNIDAD.Hago un llamado a compartir esta denuncia con responsabilidad, para que este caso permita generar conciencia y cambios reales.EL respeto NO ES UN FAVOR. LA DIGNIDAD NO ES UN PRIVILEGIO. Y LA EDUCACIÓN EN DERECHOS HUMANOS DEBE NOTARSE EN CADA ATENCIÓN.Espero una respuesta concreta y medidas efectivas por parte de las autoridades responsables.Dirección del SAPU Iván Insunza y las autoridades municipales competentes investiguen lo sucedido, se hagan responsables y expliquen qué acciones adoptarán para evitar que vuelva a ocurrir. Espero que se ofrezcan disculpas formales a Borja por el trato recibido y que se implementen capacitaciones efectivas para los funcionarios en materia de identidad de género, trato digno y derechos de los pacientes. No busco castigos sin investigación; exijo que se escuche lo ocurrido, se ASUMAN LAS responsabilidades correspondientes y se garantice que todas las personas reciban una atención respetuosa, sin discriminación y acorde con sus derechos.
Objetivo:
Recibir disculpas
Solicito que la Dirección del SAPU Iván Insunza y las autoridades competentes investiguen lo sucedido, entreguen una respuesta formal y ofrezcan disculpas a mi hijo.
Además, exijo que se contacten con una organización especializada en identidad de género y derechos humanos para coordinar una capacitación efectiva dirigida a los funcionarios del establecimiento, con participación activa de los equipos administrativos y clínicos.
Solicito que esta iniciativa no quede en una actividad interna sin seguimiento, sino que se informe públicamente cuándo se realizará, cuáles serán sus objetivos y qué acciones se implementarán para mejorar la atención de los pacientes, resguardando la privacidad de las personas involucradas.
También considero fundamental que se desarrollen acciones de educación y sensibilización dirigidas a la comunidad, para promover el respeto, la empatía y la no discriminación.
Quiero que de esta situación surja un compromiso público y verificable: que se eduque a los funcionarios, se involucre a los equipos de trabajo y se contribuya a educar a la comunidad. El respeto a la identidad y a la dignidad de las personas debe demostrarse con hechos, no quedarse solamente en palabras.
Autor: C.M.