- Macul, Chile
- 05, Septiembre 2026
- Número: 1122989
Veterinaria Megavet
Negligencia veterinaria, diagnósticos falsos y maltrato al cliente en sucursal Barros Arana 611, San Berna
PRESENTE
Llevamos a nuestro perro Osito, de 9 años, por un dolor en su espalda baja a la veterinaria Megavet, ubicada en su única sucursal de calle B. Arana 611 en San Bernardo. Dejamos el registro con dirección exacta ya que existen locales de similar nombre en otras comunas y países. El Dr. J. Puga C. diagnosticó de inmediato "espondilosis deformante" y aseguró que un corticoide inyectable cada 42 días detendría la enfermedad. A las dos semanas, el perro decayó drásticamente, bajó de peso, perdió el ánimo y desarrolló infecciones secundarias severas (dermatitis y fístulas anales). Al reclamarle, el doctor admitió de forma indolente que "era normal porque el fármaco bajaba las defensas". Si conocía ese riesgo tan destructivo, omitió advertirnos o recetar un protector gástrico e inmunológico.El lunes, tras cumplir 3 días de antibióticos inyectables por las fístulas, el doctor pretendía obligarnos a llevar a Osito todos los días hasta el jueves para seguir pinchándolo. Mi madre, buscando evitarle el sufrimiento de los traslados diarios, le solicitó pasar a antibióticos orales (pastillas) para la casa y le aclaró firmemente que no queríamos volver a ponerle la inyección de los 42 días para no seguir dañando sus defensas. Ante esto, el doctor Puga se molestó visiblemente porque se le terminaba el negocio de las consultas diarias. Cambió por completo su versión médica y, de manera brutal, fría y sin empatía, amenazó con que la única opción entonces era operar la columna o "sacrificarlo", usando la eutanasia como un mecanismo de presión económica.Posteriormente, nos enteramos por vecinos testigos de que el dolor inicial de Osito fue causado por la agresión física de un tercero en la calle; es decir, el doctor Puga inventó una enfermedad crónica para lucrar con fármacos. El perro ingresó por una molestia ósea y los medicamentos erróneos le causaron fallos internos graves que lo llevaron a la muerte. Exponemos este caso con dirección exacta para alertar a la comunidad de San Bernardo: en esta clínica de calle B. Arana se aprovechan del dolor de las familias, no realizan los procedimientos de enfermería mínimos y ven a los animales solo como un negocio.Finalmente, quiero dejar constancia de que nos causó profunda extrañeza que en este local no entreguen boleta legal por los servicios prestados y manifiesten que los tratamientos y exámenes médicos no se puedan pagar con tarjeta, exigiendo solo efectivo. Considero que una clínica establecida debe operar con total transparencia contable frente a los usuarios.
Objetivo:
Dar a conocer mi experiencia
Que la veterinaria transparente las contraindicaciones de sus terapias, entregue diagnósticos consistentes y cese el amedrentamiento con la eutanasia como presión comercial.
Autor: I.V.