Sobre la demanda de Perú a La Haya.
Siendo un lego en la materia, me atrevo a comentar y sugerir lo siguiente:
El canciller Fernández dice que cree que esto se va a ganar, que los límites con Perú se van a mantener, que tenemos argumentos de buena calidad, etc., etc. (La Segunda, 26/03/09).
Sin duda que nuestros argumentos son sólidos, pero el exceso de optimismo es peligroso. La pregunta es qué pasará si a pesar de ello tenemos finalmente un fallo desfavorable. ¿Lo acatamos sabiendo que los que tenemos la razón somos nosotros, regalándoles parte nuestro mar a los peruanos tal como les regalamos la Patagonia a los argentinos? ¿Lo declaramos insanablemente nulo como hicieron nuestros hermanables vecinos del este el ’78? ¿Le declaramos la guerra a Perú?
Respuesta: Ninguna de las anteriores. Ninguna es viable y Chile estaría diplomáticamente metido en un zapato chino.
Me atrevo a sugerir que lo que hay que hacer es impugnar el Tribunal. El no hacerlo es aceptar tácitamente que Perú puede tener razón. Claro que primero hay que responder como se debe a La Haya, con todos nuestros argumentos. Luego de ello impugnar.
No podemos correr el riesgo de un fallo adverso porque tenemos claro que la razón está de nuestra parte.
Atte.,
Alejandro Venegas Rojas