En un lugar apartado, esplendoroso y sosegado como es el sector del cajón del Maipo, me contó un vecino que le pareció ver al legendario y norteamericano Big Foot. Al principio lo confundió con el Yeti, pero al caer en razón del clima evidenció que podría tratarse de Big Foot debido además al porte y lo peludo del cuerpo. Con extrañeza me contaba que fue hoy por la mañana que lo vio caminar sin ningún apuro como es sabido lo hace por el noreste de los EEUU. Lo más extraño era que llevaba sobre su piel peluda un vestido floreado muy cómodo al parecer, pues le cabrioleaba sobre su cuerpo voluminoso y peludo. Eso no sería lo más extraño, puesto que bajo de uno de sus brazos enormes y peludos llevaba una canasta de picnic. Al seguir a este extraño ser, Oh sorpresa! este se reunió con humanos y reposaron sobre un mantel a cuadrillé y comenzaron a desocupar la canasta sobre aquel mantel. Y eran ostras las que se aprontaron a engullir desenfrenadamente en armoniosa paz y comunidad bestia y humanos. Qué lindo. no?