- Providencia, Chile
- 26, Mayo 2024
- Número: 1030883
Etiqueta de precio engañosa y maltrato de funcionarios
PRESENTE
El domingo 26 de mayo, alrededor de las 19:00, fuimos muy maltratados por funcionarias de caja, atención del mercado, y el funcionario señor Nicolás, un joven que me gritó.La confusión se dio porque unas Barbies estaban en oferta y mi hija eligió una de princesas. Al llegar a cajas, el precio estaba mucho más alto que el anunciado en las etiquetas de oferta. Desde ese momento, la cajera no estaba contenta con que reclamáramos el valor. Salí para sacar una foto de la estantería y al volver, ya había otra funcionaria de atención con otra muñeca Barbie en las manos (que tampoco era, de hecho, la que oficialmente correspondía al precio que habíamos visto de las Barbies princesas) y nos dijo que siempre debemos comparar los códigos para saber si corresponde a las etiquetas de oferta. Imagínate hacer compras de esta manera. Luego, les dejamos claro que nuestro enojo era principalmente porque habíamos creado una expectativa en una niña de 4 años. Este tipo de oferta debe ser particularmente cuidadosa con juguetes para niños. De todas formas, expresamos que deseábamos obtener la muñeca por el precio que habíamos visto. Al venir otro funcionario, que se llamaba Nicolás, ya vino diciendo que la muñeca que teníamos en las manos no era una "Barbie", aunque era una muñeca de Mattel, que estaba con las Barbies, que tenía una cara de Barbie y llevaba el nombre de "Princess" en la caja. La etiqueta de oferta decía "Barbie surtido de princesas". Fui con él a las estanterías para mostrarle la propaganda engañosa que implicaban las etiquetas. Yo no estaba demasiado nerviosa, porque desde cajas, nos estaban tratando como si nuestra petición no tuviera ningún sentido. Cuando llegamos a las estanterías, él siguió con la narrativa de que la muñeca no era Barbie y me trató con mucho desdén. La muñeca que correspondía a tal etiqueta de princesa llevaba el nombre de Dreamtopia en la caja - no había ninguna indicación de princesa. Y mientras intentaba enseñarle lo absurdo del engaño, él me gritó muy alto. Lo miré, vi su nombre en la chaqueta y le dije "¿Me gritaste, señor?". "Pues sí, mi nombre es Nicolás, haz lo que quieras".Entendí en ese momento lo que ya debería haberme dado cuenta en las cajas. El problema no está solamente en Nicolás, ni en las dos otras funcionarias que no fueron nada simpáticas y nos trataron mal. Todo lo contrario, ¿cómo es posible que Concesud no haga un tipo de entrenamiento adecuado para que los funcionarios puedan tratar bien a los clientes y además, tener algo de autonomía para asumir los errores del mercado? (Porque en ese momento, deberían al menos admitir que la etiqueta de oferta lleva a la confusión sobre a qué producto corresponde). Pero en ningún momento nos dijeron, "Sí, entiendo que no fuimos lo suficientemente claros en las etiquetas, veamos cómo podemos solucionarlo". Simplemente, desde el momento en que cuestionamos el valor, ya nos trataron como locos, como si no fuera un error obvio.Fue una experiencia extremadamente estresante y desagradable, la cajera le gritó a mi marido creyendo que se iba a llevar las compras que aún no habíamos pagado por estar cuestionando el valor de un producto, la niña salió llorando mucho y yo asustada con los gritos de un funcionario.Es imposible decir que volveremos, porque la cadena Concesud está por todas partes, pero seguramente la evitaremos y ojalá la empresa mejore en términos de atención al cliente.
Objetivo:
Recibir disculpas
Además de las disculpas formales, queremos saber qué tipo de entrenamiento reciben los funcionarios y conocer las políticas de atención al cliente para situaciones como estas, especialmente en casos de etiquetas engañosas.
Autor: B.A.