- Villa Alemana, Chile
- 19, Junio 2025
- Número: 1079107
Mala atención

PRESENTE
El día miércoles 18 de junio ingresé a la sucursal de Farmacia Salcobrand ubicada en Villa Alemana, en Paseo Latorre N° 2-6, esquina Avenida Valparaíso, aproximadamente a las 19:50 horas. La farmacia se encontraba abierta y se me permitió el ingreso sin inconvenientes. Al ingresar, solicité un número de atención (N° 320) y esperé mi turno. Al ser llamada, me dirigí al mesón con mis recetas dermatológicas en mano.La persona que me atendió, identificada como señora Coralia Fernández, desde un inicio mostró una actitud hostil. Sin siquiera saludarme, comenzó a reclamar diciendo que “era muy tarde”. Al consultarle “¿tarde para qué?”, respondió: “es tarde para tantas recetas”. Le indiqué que el médico había emitido una receta por cada crema, y que perfectamente podría haberlas indicado todas en una sola. Aun así, pregunté si existía algún inconveniente para que me atendieran, a lo cual, nuevamente y con tono molesto, me reiteró que “era tarde y estaban por cerrar”.Le recordé que al momento de ingresar no se me informó ningún impedimento, y que incluso se me entregó un número de atención. Ella procedió a revisar las recetas, se dirigió a buscar productos al interior de la farmacia y luego fue a la vitrina de cremas Eucerin. Mientras lo hacía, el guardia de seguridad se acercó a conversar con ella y comenzaron a comentar de forma crítica la cantidad de recetas que llevaba y el horario en que estaba siendo atendida.Le solicité respetuosamente que no hiciera la atención desagradable, ya que su actitud me estaba haciendo sentir incómoda, y le reiteré que el médico había decidido entregarme varias recetas, algo que escapa de mi control. sin embargo, el tono de molestia y comentarios entre ella y el guardia continuaron, por lo que volví a pedir que me tratara con respeto, agregando que me encontraba en tratamiento de quimioterapia y que los productos eran parte del cuidado de mi piel, severamente dañada.Ella comenzó a justificarse señalando que “cierra a las 20 horas y debe irse rápido para no perder la locomoción”, a lo cual solicité ser atendida por otra vendedora. Coralia se negó, indicando que podía continuar con la atención. Luego, el guardia, quién se negó reiteradamente a mostrarme su credencial y un funcionario llamado José Uribe lo individualizó como “Hernán”, se acercó al mesón y recalcó que “el local cierra a las 20 horas”. Esta situación me generó tal nivel de angustia que comencé a llorar, ante lo cual la señora Coralia me pidió que “dejara de llorar, porque de nada servía”. Le respondí que debía ser más empática, ya que desconocía por lo que estaba pasando cada cliente. En ese momento, me sentí en la obligación de justificar mi llanto, contándole que estoy esperando resultados médicos que podrían determinar si puedo seguir con mi tratamiento o si paso a cuidados paliativos.Coralia me pidió disculpas, pero nuevamente insistió en que “era demasiado tarde para tantas recetas”. a pesar de todo, logré comprar 6 de las 8 cremas indicadas. Me fui del lugar profundamente afectada, con la sensación de haber sido humillada y juzgada en un momento de extrema vulnerabilidad.Me parece inaceptable que se me haya permitido ingresar a un local abierto, se me haya entregado número de atención, y luego se me haga sentir como una molestia por ejercer mi derecho a ser atendida. Lo ocurrido no solo refleja una falta de profesionalismo, sino también una ausencia total de empatía y sensibilidad humana, especialmente al tratarse de una persona que se encuentra luchando contra una enfermedad grave.solicito que este reclamo sea tomado con la seriedad que merece, se realicen las investigaciones correspondientes y se me brinde una respuesta formal. Este tipo de situaciones no deben repetirse con ningún cliente, menos aún con personas que ya se encuentran enfrentando momentos críticos de salud.
Objetivo:
Que se corrijan estas fallas
Corregir a los malos funcionarios de la tienda para erradicar conductas inapropiadas.
Autor: P.M.