- Maipú, Chile
- 07, Julio 2025
- Número: 1081000
Vulneracion de derechos , daños fisico, psicologicos.
PRESENTE
Departamento de Atención al Cliente de la Aerolínea DeltaAsunto: denuncia formal por maltrato físico y verbal a mi hija menor de edad Vaithiare Blanch, 15 años, a mi esposo Reinaldo Blanch y a mí; y por la grave negligencia del personal de Delta al retener nuestras maletas, impidiéndonos el acceso a medicamentos esenciales —los de mi hija por una dolencia en su pierna y los míos para controlar la hipertensión—, lo cual provocó una severa crisis de presión arterial con derrame ocular, sin que se ofreciera ninguna asistencia médica ni solución inmediataEstimados señores:Por medio de la presente, me dirijo a ustedes para presentar una denuncia formal respecto al vuelo DL 1742, con salida desde el Aeropuerto de Orlando, Florida, con destino al Aeropuerto de Atlanta, el día 24-06-2025 a las 18:59 hrs.El día mencionado, llegamos al aeropuerto a las 11:30 a. m., con suficiente antelación para realizar todos los trámites correspondientes sin ningún inconveniente. Todo marchaba con normalidad hasta el momento de embarcar, cuando comenzó una experiencia francamente inaceptable y traumática, que me veo obligada a relatar con profundo malestar e indignación.Al ser llamados para abordar, fuimos interceptados por dos mujeres del personal de Delta (cuyos nombres, lamentablemente, se negaron a proporcionar), quienes actuaron de forma completamente desproporcionada, agresiva y abusiva. Sin justificación alguna, nos agredieron física y verbalmente, arrancándonos de manera violenta las maletas de mano —que, por normativa, estaban permitidas dentro del avión— mientras nos gritaban y tiraban de los brazos. Cabe señalar que, al preguntar si hablaban español, ambas se limitaron a responder que no, negándonos cualquier asistencia en nuestro idioma, lo cual me parece, además de negligente, una falta de respeto y humanidad.En estas maletas se encontraban mis medicamentos para la hipertensión. Poco después, ya dentro del avión, el maltrato continuó. Comenzaron a gritarnos nuevamente y a través de señas nos exigían que bajáramos del avión sin ninguna explicación, en un acto absolutamente humillante. Me negué, por supuesto, ya que mi hija —menor de edad— estaba aterrada, llorando por la situación y con dolor en el brazo, luego de que una de estas mujeres la empujara violentamente al quitarle la maleta. Esa misma maleta, al ser recuperada más tarde, nos percatamos que había sido abierta y con objetos robados. Esta situación está actualmente en investigación por parte de LATAM, aunque no tengo dudas de que fue responsabilidad del personal de Delta, por cómo vimos que manipulaban el equipaje.Lo más irónico de todo fue que, tras solicitar ayuda al auxiliar de vuelo, quien afortunadamente hablaba español y mostró una actitud empática y colaboradora, una de estas mujeres —que hasta entonces no hablaba ni una palabra de español— comenzó “mágicamente” a hablar el idioma, para decir que ella no fue quien nos agredió. Esta burla a nuestra inteligencia es simplemente vergonzosa.Todo este episodio fue una completa pesadilla, con gritos, abuso físico y una violencia psicológica que mi hija, que venía llena de ilusión y alegría, no merecía vivir. Fue una experiencia devastadora que empañó completamente el viaje.Como si fuera poco, al despegar nos informan que el avión tenía problemas técnicos y que debían repararlo, lo que provocaría una demora de al menos 40 minutos, haciéndonos perder la conexión a nuestro vuelo a Chile. Luego, nos comunican que el verdadero problema era que el avión no tenía combustible, lo cual resulta, francamente, una muestra de inoperancia grave e inadmisible por parte de una aerolínea de su envergadura. Nos quedamos esperando dentro de la aeronave, sin aire acondicionado, soportando olores a gasolina y ruidos anormales que generaban un ambiente de total inseguridad.Al llegar finalmente a Atlanta, con mi presión arterial peligrosamente alta y sin acceso a mis medicamentos —reitero, secuestrados en nuestras maletas por su personal— solicité ayuda médica, pero lo único que obtuve fue una negativa. No podían entregarme mis maletas, ni siquiera por razones médicas urgentes. Esto me obligó a permanecer en el aeropuerto, en mal estado, sin asistencia alguna.Nos derivaron a un hotel, sin ropa, sin artículos básicos de aseo, sin medicamentos. Dormimos con la misma ropa y sin poder siquiera lavarnos los dientes. Nos entregaron un viático de USD 108, el cual no cubrió ni mínimamente los gastos que debimos asumir. El desayuno que supuestamente estaba incluido en el hotel tampoco fue cubierto, y tuvimos que pagarlo con el dinero del viatico, (USD 25 por persona más impuestos). Esto ocasiono que no pudiéramos comprar un buen almuerzo, ya que no teníamos más dinero por este imprevisto. En medio de todo esto, mi presión se descontroló al punto de provocarme un derrame ocular en ambos ojos. Pedí medicamentos en el hotel, pero tampoco contaban con nada útil para controlar mi situación.¿Les parece razonable todo esto? Porque para mí, como pasajera, madre y ser humano, fue un verdadero calvario.A la mañana siguiente, en un estado de completa impotencia, tratamos de encontrar una solución. Nos ofrecieron un vuelo a Nueva York, (DL2398 Salida a las 15:20) y en este, mi hija de 15 años fue asignada a un asiento entre dos hombres adultos. Solicité el cambio por razones obvias de seguridad y comodidad, y la respuesta fue un rotundo “NO”. tuve que resolverlo por mi cuenta, rogando a otros pasajeros que aceptaran cambiar los asientos. ¿Dónde está la empatía de su personal? ¿Dónde está el criterio?Finalmente, al llegar a Nueva York, en el mostrador de LATAM nos informan que solo mi hija tenía asignado un asiento en el vuelo a Chile. Mi esposo y yo figurábamos como no confirmados. (LA 533 horario 20:15, vuelo programado por Delta) ¿Realmente piensan que es aceptable enviar a una menor de edad sola en un vuelo internacional, por una falla administrativa suya? ¿Entienden la gravedad de este nivel de desorganización? gracias al profesionalismo del personal de LATAM (a quienes sí reconozco), este error fue corregido y pudimos volar juntos.sin embargo, el daño ya estaba hecho. La experiencia vivida con Delta ha sido la peor de toda mi vida, y nos ha dejado marcados emocional y físicamente. Arruinaron el sueño de mi hija, quien con tanta ilusión esperaba este viaje. Lo que debía ser una experiencia inolvidable en el buen sentido, se convirtió en una pesadilla que no deseo a ninguna familia.Desconozco qué clase de capacitación reciben sus empleados, pero lo vivido fue una completa falta de humanidad, profesionalismo y respeto. Fui testigo de una conducta abusiva, de maltrato físico a mi hija menor, de humillaciones públicas, de negligencia médica, de desinformación y de un manejo logístico caótico. Para colmo, cuando recibimos nuestras maletas, venían abiertas y con faltantes, los cuales hemos denunciado y LATAM ya está gestionando, aunque, insisto, el daño fue causado por Delta.Por todo lo anterior, EXIJO:• La devolución completa del valor del pasaje de regreso desde Orlando a Chile.• Valor $ 1.999.671• Una compensación económica adecuada por los daños morales y físicos ocasionados, en especial hacia mi hija menor de edad.• Valor $ 1.500.000
Objetivo:
Obtener una compensacion economica
Por todo lo anterior, EXIJO:
• La devolución completa del valor del pasaje de regreso desde Orlando a Chile.
• Valor $ 1.999.671
• Una compensación económica adecuada por los daños morales y físicos ocasionados, en especial hacia mi hija menor de edad.
• Valor $ 1.500.000
Autor: A.R.