- Lo Prado, Chile
- 17, Mayo 2025
- Número: 1075248
Negligencia y violencia obstetrica
PRESENTE
Quiero compartir mi experiencia en la Clínica Bicentenario, durante el nacimiento de mi hijo, como un caso de violencia obstétrica que me marcó profundamente tanto física como emocionalmente. Fui atendida por la matrona F. Sabrinas (o Zarina) y el doctor C. Cabrera, y lamento profundamente el trato que recibí.Ingresé a la clínica con 7 de hidratación, con contracciones intensas desde las 2:00 AM, pero mi hijo no bajaba. Ante esto, la matrona decidió reventar la membrana artificialmente y me indicó pujar durante horas para intentar que mi hijo descendiera. Este proceso duró aproximadamente 12 horas, y a pesar de mi cansancio extremo y de expresar que ya no podía más, me negaron una cesárea de urgencia.Cuando pedí la cesárea, me dijeron que debía esperar al menos 20 minutos a que llegara el anestesista, mientras yo perdía el conocimiento por el dolor y la extenuación. Finalmente, me vi obligada a continuar con el parto vaginal sin tener claridad ni fuerza para decidir con libertad.La matrona incluso se subió arriba de mí para hacer presión sobre mi abdomen y ayudar a que el bebé saliera, en medio de un ambiente de violencia física y emocional evidente. No fui respetada en mis decisiones ni acompañada con humanidad. a pesar de los controles previos, donde el doctor C. C. ya sabía que tenía una pelvis estrecha no apta para parto normal, insistió en “intentarlo hasta el final”, y ni siquiera estuvo presente en el parto, dejando mi atención en manos del ginecólogo de turno.mi hijo nació tras muchas horas en el canal de parto, hipotónico, cianótico, con un Apgar de 6-8, en condiciones que pudieron haberse evitado. No se respetó mi derecho al apego inmediato, y mi bebé no fue puesto al pecho ni alimentado por mí durante al menos 4 horas tras su nacimiento.Luego, en el turno siguiente, cuando ya estaba en mi cama, la matrona no me prestó apoyo para amamantar a mi hijo durante toda la noche, lo que derivó en que sufriera hipoglucemia y, posteriormente, una hiperbilirrubinemia por hipoalimentación, que obligó a someterlo a fototerapia.Denuncio esta experiencia como un claro caso de maltrato obstétrico, negligencia y falta de atención humanizada, y comparto mi historia para que otras mujeres no pasen por lo mismo. El respeto a la autonomía, el cuidado digno y la seguridad de la madre y el bebé no son opcionales: son un derecho.
Objetivo:
Dar a conocer mi experiencia
Que esto no le vuelva a ocurrir a ninguna madre más.
Autor: K.I.