- Laja, Chile
- 07, Febrero 2026
- Número: 1103542
Reclamo formal por trato discriminatorio, acoso, humillación y falta de protocolos

PRESENTE
Fecha de los hechos: sábado 24 de enero de 2026Horario aproximado: entre 15:00 y 17:00 hrsLugar: Supermercado Unimarc, comuna de LajaPor medio del presente, vengo a formular un reclamo formal por los graves hechos ocurridos al interior de este supermercado, los cuales constituyen acoso, trato discriminatorio, humillación, vulneración de la dignidad y falta de protocolos, afectándome directamente a mí y a mi madre.Mi madre es persona en situación de discapacidad, se desplaza en silla de ruedas y cuenta con credencial de discapacidad del 83%. Debido a su condición, yo soy quien empuja su silla y la asiste durante todo el proceso de compra, ya que el supermercado no cuenta con carros ni apoyos adecuados para personas con discapacidad. Por esta razón, debo tomar personalmente los productos y guardarlos en bolsas, o bien mi madre debe llevarlos en sus manos, para posteriormente pasarlos por caja.Los hechos descritos fueron provocados por el actuar de un guardia de seguridad varón (nuevo), con la intervención inapropiada de la jefa de guardias, Macarena Sánchez, y la omisión total de la jefa de sala, Soledad.Relato de los hechosEl día sábado 24 de enero de 2026, entre las 15:00 y 17:00 hrs, me encontraba realizando compras junto a mi madre en el supermercado. Desde el inicio de nuestra permanencia en el local, un guardia de seguridad varón comenzó a seguirnos de manera constante, evidente e injustificada, desde el pasillo donde yo me encontraba buscando un producto específico: pañales para adultos destinados al cuidado de mi madre.El seguimiento fue excesivo y persistente, manteniéndose a corta distancia y observándonos de forma continua, lo que me generó una profunda sensación de incomodidad, vigilancia injustificada y acoso, especialmente considerando la condición de discapacidad de mi madre y el hecho de que yo debía asistirla permanentemente.Ante esta situación, me acerqué directamente al guardia para preguntarle por qué nos seguía de esa manera, señalándole expresamente que su conducta me hacía sentir incómoda y acosada, y solicitándole que por favor dejara de hacerlo. El guardia guardó silencio y no entregó ninguna explicación.En esta primera instancia intervino Macarena Sánchez, jefa de los guardias, a quien expuse lo ocurrido. Lejos de frenar el hostigamiento o corregir la conducta del guardia, minimizó la situación y validó el acoso, señalándome textualmente:“Si usted no está haciendo nada malo, no tiene por qué sentirse acosada”“Si no anda robando, siga comprando tranquila”Además, agregó que ella siempre nos veía a mi madre y a mí comprando, comentario absolutamente improcedente, que normaliza el trato discriminatorio y refuerza un prejuicio injustificado hacia nosotras como clientas.Pese a esta intervención, el guardia continuó siguiéndonos, esta vez hasta la sección de enlatados y conservas. Debido a que no llevaba mis anteojos y no lograba ver bien los productos, me acerqué nuevamente a él y le solicité de manera respetuosa si podía ayudarme a encontrar unas navajuelas, considerando que ya se encontraba siguiéndonos.Su respuesta fue grosera, indiferente y con evidente mala voluntad, señalando que “no era su problema ni su trabajo ayudarme”. Resulta especialmente grave que el mismo guardia sí prestara ayuda sin inconvenientes a otros clientes, lo que evidencia un trato desigual y discriminatorio hacia nosotras.Ante esta actitud, mi madre también lo enfrentó, ya que la situación nos había sobrepasado emocionalmente. Ella se encontraba visiblemente afectada, temblando, muy alterada y al borde del llanto, y sacó el dinero desde su billetera para demostrar que íbamos a pagar nuestra compra. Frente a este gesto, el guardia se burló de ella, actuando de manera irrespetuosa, humillante y carente de toda empatía.Mi madre se encuentra en tratamiento de diálisis, padece insuficiencia cardíaca, entre otras patologías, y en ese momento vestía una polera que permitía ver claramente el parche de su catéter en el pecho, lo que hacía evidente su condición de salud. Frente a la burla del guardia, me vi obligada a intervenir y exigirle que no se burlara de ella, explicándole que no podía pasar malos ratos debido a su delicado estado de salud.Hechos posteriores y falta de apoyo del supermercadoPosteriormente, al dirigirme a realizar el reclamo escrito, informé lo ocurrido a Soledad, jefa de sala, quien no realizó ninguna acción, no activó protocolo alguno ni brindó apoyo frente a la grave situación vivida.Fueron las cajeras del turno de la tarde quienes, con humanidad y empatía, nos ayudaron a mí y a mi madre, orientándonos para realizar el reclamo escrito y explicándonos los pasos a seguir, mientras mi madre se encontraba llorando y profundamente afectada.Durante este proceso, la situación se agravó aún más, ya que guardias de seguridad se posicionaron en la entrada del pasillo del supermercado y se burlaban de nosotras, mientras estábamos afectadas realizando el reclamo, lo que incrementó la humillación y la sensación de desprotección.Cabe destacar que todo lo ocurrido fue presenciado por otros clientes, además de las cajeras que nos asistieron. Varias personas se acercaron a preguntar si mi madre se encontraba bien, al verla llorando y en evidente estado de angustia.Resulta especialmente doloroso señalar que mi madre ha sido clienta de este supermercado por más de 24 años, conociendo su evolución desde antiguos nombres comerciales hasta convertirse en Unimarc, y jamás había vivido una situación tan violenta, humillante y discriminatoria como la ocurrida este día.En virtud de la gravedad de los hechos relatados, del trato discriminatorio, el acoso injustificado, la humillación pública sufrida y la afectación emocional provocada, tanto a mi madre —persona en situación de discapacidad que se desplaza en silla de ruedas y cuenta con credencial de discapacidad del 83%— como a mí, solicito una reparación integral por el daño moral causado.Dicha reparación no puede limitarse únicamente a disculpas formales o a medidas internas, sino que debe considerar una compensación económica proporcional al daño emocional y a la vulneración de nuestra dignidad, además de acciones concretas y verificables que garanticen que situaciones como esta no vuelvan a ocurrir, especialmente con personas en situación de discapacidad.Lo anterior se solicita considerando que los hechos ocurrieron en un espacio público, fueron presenciados por otros clientes, incluyeron burlas, seguimiento injustificado, omisiones de jefaturas y evidenciaron una total falta de protocolos de trato digno e inclusivo.Espero una respuesta formal y responsable, acorde a la gravedad de lo ocurrido.
Objetivo:
Obtener una compensacion economica
Solicito compensación económica por daño moral, disculpas formales y medidas concretas: capacitación del personal, revisión de protocolos y garantías de no repetición, especialmente respecto del trato a personas con discapacidad.
Autor: F.L.